En la puerta de Doña Manolita se forman largas colas para adquirir la lotería de Navidad - FOTO: BELÉN RODRIGO / VIDEO: SONIA SÁNCHEZ

Doña Manolita, la lotería madrileña que reparte suerte y millones por toda España

La Administración 67 de Madrid es la más afortunada lotería de España. Su fama se debe a su fundadora, una madrileña a ultranza, Doña Manolita, que reparte cada año muchos millones

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Cada día se forman largas filas a la puerta del número 22 de la Calle del Carmen de Madrid, donde se encuentra la Administración de Lotería 67, la famosa Doña Manolita. Por aquí han pasado clientes de toda España e incluso muchos del extranjero, en busca de un poquito de la mucha suerte que siempre se ha repartido en esta casa. Su fundadora fue una gran empresaria y sobre todo una mujer carismática en la sociedad madrileña del siglo XX. Nacida en 1879, abre en 1904 su primera administración de loterías en la calle San Bernardo, junto a la antigua Universidad Central. “Era una mujer muy guapa para su época, con un carisma impresionante, arrolladora”, explica a ABC Concha Corona, encargada de la administración Doña Manolita. Los estudiantes acudían al local para hablar con ella y comprar lotería. “Cuentan que Doña Manolita viajó a ver a la Virgen del Pilar y pasó varios décimos por su manto y resultaron premiados en el sorteo de Navidad”, confirma la encargada. Desde entonces, no ha dejado de dar premios grandes.

Muchas veces se ha dicho que Doña Manolita fundó la administración con sus hermanas, pero según explican en la administración 67, no fue así. “Ella tenía su local y después estaba otro, Hermana de Doña Manolita, en la Puerta del Sol, fundado por su hermana, como indica el nombre”, aclara Concha Corona. “Y su marido, picador de todos (del que se separó), abrió otra lotería, El gato negro”. Lo que hizo Doña Manolita fue cambiarse de local en 1931, en el número 31 de la Gran Vía. Falleció en 1951 a los 72 años, sin descendencia, y el negocio siguió en manos de familiares hasta 1987, que pasó a otra familia. Y fue en el 2011 cuando se trasladó a su ubicación actual, Calle del Carmen 22, porque en el anterior edificio iban a construir un hotel. Durante su vida “vivió por y para la lotería, amaba su profesión, tenía un excelente trato con el público y era muy buena vendedora”, afirma la encargada. En verano, por ejemplo, pasaba sus vacaciones en La Toja y se iba con maletas llenas de billetes de lotería y regresaban vacías, vendía todo.

Una figura a la cual se han dedicado dos canciones. Una de ellas “Mañana Sale”, compuesta por Quintero, León y Quiroga para el espectáculo “Puente de Coplas” de Concha Piquer. Y la segunda composición llega de la mano de Josep María Bardagí y Joaquín Sabina bajo el título “A la sombra de un león”.

Una mujer supersticiosa

Lo primero que se aprende en este local es que hablar de números da mala suerte por lo que los empleados de la casa no sueltan prenda. Lo que se puede ver en las paredes es que en el 2014 esta administración repartió 18.108.817 de euros en premios. “Somos muy supersticiosos, como lo era Doña Manolita”, cuenta la encargada. “Damos los décimos boca abajo, nunca hablamos de los números que tenemos ni damos ninguna cifra, Doña Manolita nos inculcó esa filosofía”, añade. Fallecida hace más de 60 años, el alma y la filosofía de esta lotera madrileña siguen muy presentes en el local que lleva su nombre. “Ella se preocupó mucho por los empleados, y sigue siendo así en esta casa”, explica Concha Corona. Siguen jugando todos los empleados al número al que jugaba Doña Manolita, a quien “nunca le tocó la lotería, ni a ninguno de los trabajadores de esta casa, pero seguimos teniendo fe en su número, que por cierto es muy feo”. Muchas personas pasan los décimos de lotería por el rostro de Doña Manolita, una imagen que está en la puerta de la administración. Otra está en la pared, en el interior, que tuveron que enmarcar porque se estaba estropeando.

Como no se habla de números, únicamente confirman que en esta administración se juegan unas 6 terminaciones, “no nos mandan más números por ser una administración grande o conocida”. La diferencia es que ahora, con tiempo, pueden pedir más lotería si se está acabando. Tienen muchos abonados pero la crisis también ha afectado al negocio. “Sobre todo porque muchas empresas que jugaban han cerrado”, reconoce la encargada. Por ejemplo los números que tienen que acaban en 13 y 69 son muy difíciles de conseguir porque están todos abonados. Y ahora a través de Internet también se puede comprar, por lo que llegan a muchos más lugares. Aunque eso no era un problema, “por aquí pasan personas de todo el país, también turistas, y hacen largas colas”. El puente de diciembre de la Constitución “es una locura, porque se acaba el plazo para las reservas y vienen muchos turistas”, avanza Concha Corona.

Esta administración está abierta todos los días, de 9 a 21 horas excepto los domingos, de 11 a 21 horas. Eso sí, el día del sorteo de Navidad, 22 de diciembre, cuando se conocen todos los premios esta administración cierra y se van a celebrarlo, no abren por la tarde. “Yo no llego hasta que me dicen que hemos dado un premio”, confiesa la encargada, “y son unos nervios horribles, pero siempre damos algo y tenemos el champán y los bombones esperando”. Los afortunados “nunca vienen ese día pero llaman siempre”. Un día antes, en la administración, los empleados tienen su propio ritual, que mantienen en secreto.

Entre las anécdotas vividas, Concha Corona recuerda que a uno de sus clientes le robaron los décimo de lotería para el sorteo de El Niño y lo denunció. “Salió el premio y afortunadamente logró recuperar el dinero”. Han repartido muchos premios, tanto El Gordo como segundos, terceros, cuartos y quintos, “hemos perdido la cuenta, no tenemos una relación de los números premiados”.

En la puerta siguen llegando clientes llenos de ilusión y sueños que esperan cumplir si algún día les toca la lotería. Por estadística, comprar en esta administración les da un poco de ventaja y puede que Doña Manolita le eche un poco de esa suerte que tan bien ha sabido repartir a lo largo de los años.