El promotor con las firmas frente al emblemático rascacielos
El promotor con las firmas frente al emblemático rascacielos - josé ramón ladra

Más de 71.300 firmas contra el derribo del Edificio España

La iniciativa es de un particular, la tercera generación que reside junto al icono. «El Grupo Wanda quiere ganar superficie construida, ocurrirá un accidente y se saldrá con la suya», dice

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Forma parte de su memoria y del paisaje que ve cada día desde su casa. Y quiere que se conserve intacto por fuera y se le devuelva la vida que perdió hace más de una década. Se llama José María Villalobos, tiene 39 años y pertenece a la tercera generación de una familia que ha residido junto al Edificio España, el que adquirió en junio de 2014 el multimillonario chino Wang Jianlin por 265 millones de euros al Banco de Santander. Su intención: construir un hotel, un centro comercial y apartamentos de lujo.

Lleva recogidas más de 71.300 firmas en la web: www.change.org/p/no-al-derribo-del-edificio-españa que entregará al Ayuntamiento de Madrid este mes. Emprendió su iniciativa en enero de 2014, «cuando saltó la noticia de la rebaja del nivel de protección de rascacielos para facilitar su venta al Grupo Wanda». Lo hace a título particular para defender uno de los iconos de Madrid, que forma parte del imaginario colectivo de nuestro país. Su tarea es fruto de su esfuerzo individual.

Ahora, la insistencia del Jianlin de derribar el frontal y los dos laterales del inmueble, de 107 metros de altura, (a pesar de estar protegidos), para reproducir el coloso de forma exacta, aludiendo al riesgo de colapso por el mal estado de los materiales, le ha soliviantado de nuevo. «Es como si destruyen Las Meninas y hacen un calco. Una copia es una copia».

«Más caro, pero viable»

Agrega que no hay ninguna razón para destruir esos elementos, y que tanto el actual decano del Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM) como  su antecesor, defienden su conservación,

acometiendo las obras de rehabilitación del interior, al igual que el consistorio. «Resulta más costoso pero es viable y hay estudios que así lo avalan. Wanda lo sabía cuando lo adquirió, por lo que debe de cumplir la normativa. La Torre de Madrid está hecha por los mismos arquitectos, los hermanos Otamendi, en la misma época, los años 50, y con los mismos materiales y nadie se plantea que la vida útil de los mismos se haya agotado, como afirman los asiáticos», asegura.

Acumula una montaña de documentación sobre el rascacielos y diversos proyectos. Su mujer, arquitecto, le asesora, y le apoya también el grupo Madrid, Ciudadanía y Patrimonio. Conoce como pocos el devenir del edificio y cómo fue el proceso que acabó con su abandono. La inmobiliaria del Santander lo estaba rehabilitando tras deshacerse de los inquilinos y cerrar el Hotel Plaza. Lo compró por 380 millones a Metrovacesa, pero estalló la burbuja inmobiliaria y se deshizo del mismo, perdiendo dinero con la venta al emporio asiático, relata. Villalobos «Su estado actual es producto de una obra que quedó a medias, no de su degradación».

«Ni siguiera han presentado una maqueta»

A su juicio, lo que quiere Wanda es ganar superficie construida. Y vaticina:«Empezarán las obras, ocurrirá un accidente y acabarán saliéndose con la suya», asevera Villalobos, quien critica que la propiedad ni siquiera ha presentado una maqueta del proyecto. A la pérdida del coloso, «sangrante, símbolo de una injusticia», critica que «se adapte la normativa a la medida de una multinacional». Hay una denuncia de Ecologistas en Acción admitida a trámite y confía en que la resolución judicial sea favorable.

No está dispuesto a tirar la toalla y hablará con la alcaldesa y con la oposición. Su objetivo: que se conserve íntegro el conjunto exterior, incluida la fachada trasera que no está catalogada y que tiene aire neoyorquino. «El rascacielos es valioso. Hay que tener en cuenta el sentir de más de 71.000 personas. Representa una época; forma parte de la historia. Si tiramos todo tendremos un país y una ciudad sin memoria».