Antonio Miguel Carmona, tras su destitución como portavoz municipal socialista en el Ayuntamiento
Antonio Miguel Carmona, tras su destitución como portavoz municipal socialista en el Ayuntamiento - Belén DÍaz
Crisis en el PSOE-M

Carmona: «La impugnación del Congreso es solo la punta del iceberg»

El edil socialista sostiene que «hay una base jurídica importante para la impugnación» y que espera «que prospere para que queden al descubierto ciertas prácticas que no son admisibles»

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Antonio Miguel Carmona lleva ocho días y 500 noches relevado por Pedro Sánchez y la nueva secretaria general de los socialistas madrileños, Sara Hernández, de la Portavocía municipal del PSOE en Madrid. Desde entonces ha recibido la solidaridad de muchos compañeros en público, como Joaquín Leguina en las páginas de ABC. Sin embargo, hay dos gestos políticos con los que no contaba, que indirectamente le han servido de respaldo moral a su causa. Uno es la dimisión la noche del pasado sábado del coordinador municipal del PSOE-M, Javier Corpa, y el otro la decisión de una veintena de delegados del último Congreso regional de impugnar este cónclave que se celebró el último fin de semana de julio para acabar con el periodo de transición que siguió a la destitución de Tomás Gómez. Ayer, el propio Carmona fue el encargado de dar a conocer públicamente el recurso presentado por sus compañeros ante la Ejecutiva Federal de Pedro Sánchez.

Lo primero, aclara el exportavoz madrileño cuando habla con ABC, es que «esta decisión no la he dirigido yo. La ha tomado un grupo de delegados que, en defensa de los militantes socialistas, hacen valer sus derechos que no fueron respetados en el último Congreso». Esos «derechos» apelan a que se delegó en la Ejecutiva entrante reformar los Estatutos del partido, potestad que solo corresponde al propio Congreso y «no precisamente al órgano que debería ser controlado», explica Carmona.

El edil socialista tiene claro que apoya «totalmente que se defiendan los derechos de los compañeros. Por eso, o se soluciona la conculcación de derechos de los delegados, o la ejecutiva regional debería dimitir inmediatamente ya que esto que ha ocurrido es un indicio muy claro de hasta dónde se han llevado las cosas». De esta manera apunta directamente hacia la nueva dirección de Sara Hernández, responsable de su relevo como primer edil socialista en el Ayuntamiento de Madrid, tan solo 48 horas después de que fuera elegida para sustituir, hasta el congreso ordinario del año que viene, a la gestora que presidía Rafael Simancas.

Para el profesor de Economía, la determinación de los delegados «es la punta del iceberg de lo que está pasando y va a ocurrir en el socialismo madrileño». Y añade: «Estamos en presencia de un Congreso en el que hubo más votantes que delegados, en el que se transgredieron los Estatutos y se llevaron a cabo actos de autoritarismo». Sostiene además que «hay una base jurídica importante para la impugnación» y que espera «que prospere para que queden al descubierto ciertas prácticas que no son admisibles en esta organización».

Asimismo, precisa Carmona que en el seno del Congreso se planteó «una modificación estatutaria, fuera de tiempo y forma, sin texto previo, sin ninguna información, lo que la convierte en un acto también plenamente nulo».