Antonio Miguel Carmona y Tomás Gómez el pasado enero - ángel de antonio

Carmona, la segunda víctima de Pedro Sánchez del PSOE-M en seis meses

El pasado 11 de febrero el secretario general del PSOE apartó a Tomás Gómez del liderazgo de los socialistas madrileños

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Menos de 72 horas ha durado la «paz» en el PSOE de Madrid. La decisión de la nueva secretaria general, Sara Hernández, de destituir al portavoz en el Ayuntamiento de la capital, Antonio Miguel Carmona, con el beneplácito de Pedro Sánchez, ha abierto en canal la federación. Carmona se ha convertido así en la segunda «víctima» que el secretario general de los socialistas se cobra de la sede de Callao.

Él se sabía una pieza a abatir desde la defenestración de su «amigo» Tomás Gómez como secretario general, el 11 de febrero, aunque intentó convivir con la Dirección federal hasta el 24-M. Su posterior deseo indisimulado de entrar en el gobierno municipal de Manuela Carmena supuso un primer choque con Ferraz, que no quería darle semejante posición de poder institucional; pero, probablemente, la puntilla ha sido su disposición a disputarle a Hernández la Secretaría General en la segunda vuelta que será el congreso ordinario del PSOE-M, dentro de siete meses.

Carmona se enteró ayer a mediodía por una filtración de que iba a ser defenestrado por la tarde y, tras una charla con Sara Hernández, en la que esta le propuso, sin éxito, ser senador a cambio de marcharse del ayuntamiento, protagonizó una explosiva comparecencia de prensa. «Hay personas que tienen valor y otras que tienen precio. Yo no tengo precio y, por eso, le he dicho que no a Sara Hernández», dijo ante una veintena de medios.

En su momento, Carmona se mostró especialmente crítico con la decisión de apartar a Tomás Gómez de la secretaría general del entonces PSM y de la carrera electoral del 24-M. No obstante, su postura no impidió que fuera presentado por el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, –y arropado por el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero y por otros líderes socialistas como José Bono y Carmen Chacón–, como «uno de esos políticos que van a la gente, que se asfixian en los despachos». Será, dijo en aquella ocasión, «un alcalde en quien se puede confiar», porque hará «política desde la moralidad».

Ayer, Carmona –que puso «las dos manos en el fuego» por Gómez– asegura que nunca ha escondido «ser amigo de Tomás Gómez y de Juan Segovia». «No me arrepiento de haber salido a defender a Tomás Gómez», respondió tras ser preguntado por si entendía esta decisión como una «venganza».

A su juicio, todo, incluida la defenestración de Tomás Gómez, tiene que ver con el intento desesperado de Pedro Sánchez de controlar Madrid por si pierde en las elecciones generales de otoño y los barones le mueven la silla. «He cumplido las órdenes federales que se me han dado: votar a favor de Ahora Madrid, no participar en el Gobierno y ser discreto con mis opiniones», dijo. En respuesta a ese supuesto, y en actitud de claro desafío, Carmona anunció que no solo no renunciará a su acta de concejal -«ya les gustaría a algunos», dijo-, sino que no descarta presentarse en el congreso ordinario del PSOE-M como rival de Hernández.