Los jardines del Palacio de Buenavista, en el Cuartel General del Ejército
Los jardines del Palacio de Buenavista, en el Cuartel General del Ejército - de san bernardo

Carmena pide a Defensa que abra al público los jardines del «Ministerio del Ejército»

La alcaldesa requiere a Morenés el acceso libre al jardín del Palacio de Buenavista, en Cibeles

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La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, quiere ganar para el público en general los «deliciosos» jardines del Cuartel General del Ejército de Tierra, situados en una de las esquinas de la plaza de Cibeles, y que ahora permanecen abiertos en régimen de visitas. Carmena ha informado que, aprovechando su reunión, ayer, con el ministro de Defensa, Pedro Morenés, le elevó su demanda de que este espacio de frondosa arboleda se abra a toda la ciudadanía como espacio público y nuevo pulmón verde para los paseantes. La edil de Ahora Madrid se ha referido al ministerio de Defensa como el «Ministerio del Ejército».

Los terrenos, situados en la calle Alcalá, frente al Banco de España, albergan en su seno el Palacio de Buenavista, uno de los edificios menos conocidos pero con mayor historia militar y política de España. El complejo militar fue residencia de generales como Prim, Espartero, Miguel Primo de Rivera o el presidente de la II República, Manuel Azaña. Como contó Esteban Villarejo en una crónica de ABC, el Palacio de Buenavista —adquirido en 1769 por el duodécimo duque de Alba y vinculado al Ejército desde 1816— guarda entre sus joyas un retrato de Fernando VII de Francisco de Goya, la mesa donde el Rey Alfonso XIII presidió su último consejo de ministros, un ascensor secreto, cajas fuerte donde se guardaban los fondos reservados de la época, frescos con voluptuosas señoras aparecidos en la pared, alfombras de la Real Fábrica de Santa Bárbara, tapices costumbristas... e Historia, Historia en mayúsculas de nuestra España.

El guía nos describe cómo en una mesa un comisario político de la URSS discutía con el Gobierno republicano las acciones a seguir en la Guerra Civil: «Aquí estuvieron Franco, Sanjurjo, Mola...», describe en otro salón. Turistas pasan habitualmente por la calle Alcalá, en su fachada sur. Aparentemente es un «complejo militar» cerrado al público y escondido tras una frondosa arboleda.

Sin embargo, en los últimos años cada vez se está abriendo más al público. «Las Fuerzas Armadas, como institución más valorada por los españoles según las encuestas, debemos tener el compromiso de devolver ese cariño a la sociedad», explica el subteniente López Escribano, quien hace de guía en el palacio desde hace 16 años. El Ejército de Tierra admite visitas de grupos y asociaciones, cada vez más demandadas. «La Sanjurjada» En la fachada norte, todavía están presentes los impactos de proyectiles lanzados sobre el Ministerio de la Guerra de Azaña durante «la Sanjurjada» del 10 de agosto de 1932.

El Palacio de Buenavista siempre fue una plaza clave. «El 23-F el entonces jefe de Estado Mayor del Ejército, general José Gabeiras, se reunió aquí para planificar el contragolpe». Y aquí murió el general Prim tras sufrir un atentado en 1870. Precisamente el Ejército quiere impulsar este centro neurálgico —militar, histórico y cultural— para conmemorar el bicentenario del nacimiento de Prim en 2014.

En el Salón de Embajadores nos cuenta que se emplazó la capilla ardiente de militares asesinados por ETA y del general Manuel Gutiérrez Mellado. A nuestra salida del Patio de Armas del Palacio de Buenavista nos topamos con dos estatuas para escarnio de la corrección política. Un Don Pelayo desafiante, espada en mano, y un Hernán Cortés, conquistador y victorioso sobre el azteca. Son dos «soldados» españoles más, como los de Afganistán.