Fotografía de un humilladero y calle mayor de candelario ubicado en Salamanca
Fotografía de un humilladero y calle mayor de candelario ubicado en Salamanca - José Luis Acquaroni

El origen místico de los últimos humilladeros de Madrid

Pese a que se les relaciona con lugares donde se produjeron fallecimientos de personas de forma violenta, son altares de culto

Actualizado:

Hubo un tiempo en que los humilladeros abundaron en el país. Sin embargo, el desarrollo de las ciudades ha supuesto su sentencia definitiva de muerte. En Madrid, son dos los que han sobrevivido.

Están situados en pleno corazón de la capital, aunque es posible que hayan pasado desapercibidos. Uno de ellos, está ubicado con una virgen en la plaza de Ramales, esquina a la calle de Vergara. El otro, el humilladero de Nuestra Señora de la Soledad, tal vez el más conocido, se encuentra en la calle Fuencarral.

La palabra «humilladero» podría aludir a un término denigrante, nada más lejos de la realidad. Pese a que procede de humillar, de postrarse o inclinar la cabeza en señal de sumisión, eran pequeños lugares de devoción situados en las entradas o en las afueras de los pueblos o ciudades con una imagen o una cruz.

Estos lugares eran fácilmente reconocibles. Básicamente consistían en unas gradas en cuyo centro se colocaba una columna rematada por una cruz con el fin de fomentar la piedad de los caminantes. Con el paso del tiempo los humilladeros se transformaron en pequeñas capillas o ermitas.

Humilladero de la calle Fuencarral

El Humilladero de Nuestra Señora de la Soledad, es una capilla de pocos metros cuadrados construido por el marqués de de Navahermosa, Ponce de León y Francisco de Feloaga en 1712. En su interior colocaron el lienzo de la Virgen de la Soledad, el cual se encontraba bajo un arco desde tiempos muy antiguos.

Junto a la virgen, hay un Cristo crucificado que le acompaña, de tamaño real, llamado del Consuelo, según parece de finales del XVII. La Soledad de la Virgen representa el período que transcurre entre la muerte de su hijo y su resurrección.

Su cuidado y mantenimiento están a cargo de la iglesia de San Ildefonso y hasta hace poco se celebraban dos misas mensuales que los fieles seguían desde la calle. Aunque permanece cerrado, se puede divisar el interior mediante sus ventanucos.