«Monchín» Triana, con la camiseta del Atlético de Madrid
«Monchín» Triana, con la camiseta del Atlético de Madrid
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El delantero que jugó en el Madrid y en el Atlético y acabó fusilado en Paracuellos

«Quien quiera divertirse, que vaya a ver a Monchín Triana», dijo Santiago Bernabéu sobre el jugador, considerado como el primer gran regateador del fútbol español

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«Quien quiera divertirse, que vaya a ver jugar a 'Monchín' Triana», dijo Santiago Bernabéu sobre el primer bailarín sobre botines del fútbol español, desconocido maestro de la finta y el regate en el juego de los años 20; historia oculta del resucitado derbi madrileño. El presente escrito habla de su crónica interrumpida, de la reminiscencia de una vida y una obra acabadas en Paracuellos del Jarama, de la inconexa convergencia entre un balón y la guerra.

Ramón Triana y del Arroyo, conocido como «Monchín», nació el 28 de junio de 1902 sin consenso de si fue en Madrid o en Fuenterrabía (Guipúzcoa). Con apenas 17 años, dio sus primeros pasos en el Atlético de Madrid -entonces Athletic de Madrid-, donde destacó como un hábil e incisivo atacante. De piernas rápidas y eléctricas, dejó un poso reconocido en su apelativo póstumo: «el Kopa de los años 20», en alusión a Raymond Kopa, fino regateador francés que levantó tres Copas de Europa con el Real Madrid. Triana, que llegó a defender a España en un partido de exhibición ante Portugal, jugó en el Madrid en los últimos años de su trayectoria, donde perdió dos finales de Copa y alzó, en 1932, el primer título de Liga de la excelsa historia madridista.

Con el estallido de la Guerra Civil, fruto de sus creencias religiosas -su padre era el secretario general de la Cofradía de la Guardia de Honor del Sagrado Corazón,- la familia Triana se convirtió en objetivo de las milicias republicanas, que buscaban a los tres hermanos varones: Enrique, Ignacio y el propio Ramón, acusados sin fundamento de pertenecer al bando nacional. Después de varios registros fallidos, los milicianos advirtieron que si éstos no se entregaban, se llevarían en su lugar a su madre y sus hermanas.

Detenido y fusilado en 1936

Rendidos, pensaron que la popularidad del futbolista les salvaría del malentendido. Se equivocaron. Sin preguntas ni dilaciones, fueron condenados a muerte y trasladados al penal de la Modelo. La pelota, cómo no, fue el único alivio para él y el resto de los reclusos. En los partidos organizados destacaron dos figuras del Real Madrid de la época, detenidos por su condición monárquica y católica, respectivamente: Ricardo Zamora y Ramón «Monchín» Triana. Ambos, sin embargo, no compartieron destino, pues Triana fue fusilado el 7 de noviembre de 1936 en Paracuellos del Jarama, mientras que Zamora fue liberado y exiliado en Francia, donde agotó su carrera en el Niza, aunque ésa es otra historia.

Allí languidecieron, a pesar del fútbol improvisado, hasta las primeras sacas de la madrugada del 6 al 7 de noviembre; encaminadas, en un principio, al traslado de los presos desde Madrid hasta Valencia. No fue ese el destino de «Monchín» Triana, el primer ídolo de Santiago Bernabéu, y sus hermanos; y sí Paracuellos del Jarama, donde fueron fusilados junto a otras 5.000 personas, desde militares hasta jugadores de fútbol.