La Biblia regia del XVI que se custodia en el Ministerio de Justicia
La Biblia regia del XVI que se custodia en el Ministerio de Justicia - isabel permuy

El secreto mejor guardado del Ministerio de Justicia

Una Biblia políglota del XVI es el tesoro más valioso que oculta su cámara acorazada

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Es imposible tener delante la Biblia Regia del siglo XVI y que las manos no se lancen a ella para sentir el tacto de sus páginas, aquellas que soportan más de cuatro siglos de historia. «Pero deberías tocarla con guantes. No por el libro, sino por los ácaros y bichitos que puede tener. Lávate bien las manos después», dice el responsable de la biblioteca del Ministerio de Justicia. Cinco años tardaron en elaborarse los ocho volúmenes de esta Biblia políglota de Amberes (1572) de Arias Montano por orden del Rey Felipe II. Se hizo cuando se agotó la de Cisneros. Duerme cada noche en el Caserón de San Bernardo. Está escrita en cuatro idiomas y alfabetos –hebreo, griego, arameo y latín–.

Esta Sagrada Escritura es el tesoro más valioso de Justicia. Permanece día y noche en una cámara acorazada y a una temperatura especial de entre 8 y 11 grados. Estas condiciones se mantienen para que no puedan vivir ni reproducirse en él insectos como el gusano de la plata. También se conservan en esta cámara otra decena de ejemplares de diversas temáticas, pero ninguno tan importante.

El origen

Este volumen llegó a Justicia con la desamortización eclesiástica, donde se repartieron entre las antiguas Secretarías de Estado (los antiguos Ministerios) libros que eran propiedad de instituciones religiosas. Se cree que la Biblia políglota procede de un convento situado en los aledaños de la calle San Bernardo.

Arias Montano fue orientalista, bibliotecario del Escorial, capellán y consejero de Felipe II. Su Biblia fue impresa en Amberes por Cristóbal Plantino como una nueva edición actualizada de la Biblia Políglota Complutense, aunque terminó superándola por la inclusión del texto siríaco, la ampliación del Tárgum (versión aramea de la Biblia), pero, de manera especial, por el cuidado con que fueron repasados los textos de la Complutense, por las nuevas traducciones y por las variantes y complementos que se sumaron. Se comenzó la edición en 1568 y se terminó en 1572.

El hecho de que esta obra fuera impresa fuera de España se debe a que las imprentas españolas en el XVI apenas tenían proyección en el mercado internacional. Se editaba en prensas extranjeras por su menor costo, mayor eficacia y difusión. La falta de buenas letrerías, en este caso griegos, hebreos y árabes y la ausencia de correctores competentes fue otro motivo.