La biblioteca del Casino de Madrid de estilo neogótico
La biblioteca del Casino de Madrid de estilo neogótico - ISABEL PERMUY

La biblioteca privada del Casino de Madrid

Atesora 32.000 volúmenes y una gran colección de revistas. Desconocida para el gran público, se puede visitar con guía

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El majestuoso edificio del Casino de Madrid, situado en la céntrica calle de Alcalá, acumula más de un siglo de vida (1910) y mucha historia a sus espaldas. Declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Monumento por la Comunidad de Madrid en 1993 –tanto el continente como su contenido–, oculta muchos tesoros desconocidos para el público en general.

Algunos de ellos se esconden en la planta del Conde de Malladas en donde la joya de la corona es la Biblioteca neogótica, realizada en hierro por la cerrajería Asins, al igual que la del Senado. El motivo de que se escogiera ese material, que se puso de moda a finales del siglo XIX, fue su resistencia al fuego. Cuando se construyó en 1889 pervivía en la memoria el incendio que asoló la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos ocurrido en 1851.

Fue realizada para el anterior emplazamiento del casino, situado en el cercano edificio de La Equitativa, y la biblioteca fue trasladada pieza a pieza, adaptada y ampliada en uno de sus laterales, explicó a ABC Miguel Ángel Ramírez, responsable del servicio de Archivo y Documentación.

Lo más importante de ella son sus fondos: atesora 36.000 volúmenes de un sinfín de materias: poesía, narrativa, arquitectura, viajes, así como una buena colección de revistas, precisó. Los ejemplares más antiguos datan del siglo XVI y se extienden hasta la actualidad. Uno de los más vetustos y valiosos, de 1611, es «El Tesoro de la lengua castellana», de Sebastián Covarrubias. Todo un hito ya que es el primer diccionario monolingüe. Se trata del original. También conservan primeras ediciones de obras de escritores españoles como «César o nada», de Pío Baroja; «Amadeo I», de Benito Pérez Galdós; «Mi religión», de Miguel de Unamuno, o «Las Cerezas del cementerio», de Gabriel Miró.

Abierta a investigadores

Realizan préstamos a socios con ejemplares modernos y permiten realizar estudios o trabajos de investigación «siempre y cuando el material que se necesite no se encuentre en ningún otro lugar». El recinto está plagado de obras de arte. Como la escultura del Torito, que da nombre a la Sala de Tertulia y data del siglo XIX. Su autor fue el francés Isidore-Jules Bonheur. Además, alberga dos relieves de los Reyes, don Juan Carlos y Doña Sofía, realizados en 1978 por Santiago de Santiago.

Otra de las joyas, explica Ramírez, es un reloj del siglo XVIII, una pieza de origen francés que reposa en su ménsula de metal y concha de tortuga. «Es tan exacto como el primer día, al igual que todos los de la colección, 55, la mayoría del siglo XIX».

En la misma planta se sitúan el busto de Ramón Miranda Ledesma, obra de Cruz Collado y el retrato del General Aranda, obra de Manuel Benedito.

En la Sala de Lectura hay dos bustos obra de Mariano Benlliure: uno de Franco y otro del General Sanjurjo. Además, en esta ruta artística se puede encontrar otra obra de este artista: «Cleo de Merode», así como «Busto de Mujer», de Miguel Blay o «Las tres edades de la mujer», de Mateo Inurria.

Las piezas del casino proceden de compras o donaciones. Entre los socios ilustres con los que ha contado el Casino a lo largo de su historia figuran Serrano, Prim, Campoamor, Figueras, Cánovas del Castillo, primer presidente de la República; José Echegaray, Premio Nobel, o el fundador de ABC, Torcuato Luca de Tena. Cuenta con 2.200 socios y se financia con el abono de cuotas y los eventos que realiza.

El Casino realiza visitas guiadas para quien quiera adentrarse y descubrir lo que sus paredes esconden. El recorrido que realizó ABC fue posible gracias al Círculo Fortuny una entidad sin ánimo de lucro que promueve la Marca España con productos españoles de calidad así como la ayuda a la artesanía y la creatividad.