El mirador tendrá visitas guiadas
El mirador tendrá visitas guiadas - ignacio gil

El Faro de Moncloa abre a final de marzo tras diez años de cerrojazo

Se estudia, para un futuro, instalar una terraza de hostelería y hasta organizar carreras en las escaleras

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Diez años hace que el Faro de la Moncloa, la torre de comunicaciones situada en la Ciudad Universitaria, cerró sus puertas. El incendio del Windsor hizo que los responsables municipales se replantearan la seguridad de todo lo que pasaba de los 10 metros de alto, y el Faro alcanza los 110 metros. Ahora, en apenas unas semanas, el faro reabrirá –esta vez, parece que va en serio– para convertirse en mirador de lujo sobre la ciudad, al que se podrá acceder previo pago y que contará con guías para sacarle todo el partido posible a la visita.

Construido en 1992 bajo diseño de Salvador Pérez Arroyo, el faro pretendía convertirse en un icono de la ciudad. Pocos días después, un fuerte golpe de viento soltó algunas de las planchas metálicas que lo recubren, que cayeron al suelo estrepitosamente. No ocurrió nada más: no hubo heridos ni apenas daños materiales, y desde entonces, no ha vuelto a ocurrir algo así.

Pero tras el incendio del Windsor, se revisaron sus sistemas de seguridad y se determinó que no cumplía con ninguno, así que fue cerrado para adaptarlo a la normativa. Se cambió el ascensor, se modificó el trazado de la escalera interior, y se adecuaron las instalaciones eléctricas y de extinción de incendios. Una adaptación que tardó en llevarse a cabo, y que lleva muchos años terminada, esperando que la coyuntura económica hiciera posible y rentable reabrir la instalación.

Vistas de infarto

Ha habido varios anuncios previos: en diciembre de 2010 se apuntaba como prácticamente inminente una reapertura que incluiría, además de un restaurante en la parte superior con terraza en el nivel de calle, que saldría a concurso, el uso y disfrute de la zona de mirador –con espectaculares vistas de 360 grados en torno a la ciudad–.

Más aún, entonces se instaló una pantalla táctil similar a la de películas futuristas como «Minority Report». De la pantalla – situada entonces en la entrada principal del faro– no hay ahora ni rastro. Pero el vestíbulo está listo para abrir sus puertas a los visitantes. En unos días, la alcaldesa Ana Botella visitará la instalación y anunciará ya la fecha exacta en que, tal y como adelantó en el Debate sobre el Estado de la Ciudad, se pondrá de nuevo en marcha: finales de marzo.

La idea ahora es situar en la entrada un punto de información turística. Allí se organizarán grupos de entre 10 y 15 personas que subirán cada 30 minutos. En la plataforma superior, un guía explicará durante 15 minutos lo que se ve: la historia de la ciudad, las distintas partes que la componen, curiosidades sobre algunos de los puntos más visibles... Unos paneles vinilizados, muy discretos para no estropear las vistas, proporcionarán datos sobre el «skyline». La entrada tendrá precios similares a los que se abonan para subir al mirador del Palacio de Cibeles: en torno a los 2 euros.

Icono de la ciudad

El Faro de Moncloa será explotado por la empresa municipal Madrid Destino. El área de Las Artes, de la que depende, quiere convertir esta instalación en un icono de la ciudad, como puede ser el London Eye: una excusa para volver, o para quedarse más días en Madrid.

Desde el área que dirige el concejal Pedro Corral quieren dinamizar este espacio, aprovechar su potencialidad. Por eso, realizarán visitas escolares, tienen prevista una campaña de información sobre el lugar en todos los soportes de promoción turística que manejan y hasta se plantean la posibilidad de aprovechar sus larguísimas escaleras para organizar algún tipo de carrera popular, como las que los bomberos efectúan en los rascacielos de las Cuatro Torres o en el Empire State de Nueva York.

«Consumir ciudad»

El Faro servirá también para «meter» en la agenda turística de Madrid espacios muy valiosos pero alejados de los circuitos habituales, como el impresionante Museo de América, o el Museo del Traje. «Se trata de que consuman ciudad: que se queden más días y que vengan más veces», resumen en Madrid Destino.

El impresionante panorama que se puede contemplar desde el Faro abarca desde la Plaza de Castilla y las Cuatro Torres de la Castellana, hasta el río Manzanares y la Casa de Campo. Una ciudad en pendiente descendente donde los rascacielos del norte dan paso a las azoteas y a los tejados a dos aguas de la zona histórica.

Plató y Greenpeace

El Faro fue utilizado en su día como reclamo turístico, aunque también funcionó como plató de programas de televisión, se alquiló para eventos publicitarios y hasta fue escaparate de una protesta de Greenpeace, que se encaramó a su fuste.

El Ayuntamiento de Madrid firmó un convenio con la Universidad Complutense para la reapertura de esta instalación, que está construida sobre terrenos de la Ciudad Universitaria. En su techo se sitúan desde su inauguración las antenas de Policía Municipal, Bomberos y ambulancias que lo convierten en una torre de comunicaciones. Incluso es posible rodearlo por fuera, a 100 metros de altura, caminando sobre un pasillo metálico que «cuelga» literalmente sobre el vacío.