Baldomero Espartero, en un retrato colgado en el Congreso de los Diputados y la parada de metro en su calle
Baldomero Espartero, en un retrato colgado en el Congreso de los Diputados y la parada de metro en su calle - wimikedia
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El sangriento general regente de Isabel II que dio nombre a la calle Príncipe de Vergara

Esta gran arteria de la capital fue el motor de la revalorización de Chamartín. Su longitud, anchura y facilidad de acceso la convirtieron en un velódromo e incluso en un manifestódromo

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Combatió en primera línea en la Guerra de Independencia y en las sucesivas Guerras Carlistas. Fue herido en ocho ocasiones. Su carácter altivo y exigente lo llevó a cometer excesos, en ocasiones muy sangrientos, en la disciplina militar. Convencido de que su destino era gobernar a los españoles, llego a ser dos veces presidente del Consejo de Ministros y asumió la Jefatura del Estado como regente durante la minoría de edad de Isabel II. El general Baldomero Espartero, Príncipe de Vergara –entro otros muchos títulos– fue el único militar español con tratamiento de Alteza Real.

A pesar de todas sus contradicciones, supo pasar desapercibido los últimos veintiocho años. Rechazó la Corona de España y fue tratado como una leyenda desde bien joven. Joaquín Baldomero Fernández-Espartero Álvarez de Toro (Granátula de Calatrava, 27 de febrero de 1793 – Logroño, 8 de enero de 1879) fue una figura clave en la historia militar y política del siglo XIX. Este general curtido en batallas fue el protagonista, junto a Maroto, del Abrazo de Vergara de 1839. Un gesto con el que se se selló la paz en la Primera Guerra Carlista.

Tras la contienda se volcó en la política. María Cristina le nombró presidente del Consejo de Ministros. Después fue él mismo el que la exigió que abdicara para que le nombrara regente en 1841.

Dos años más tarde se vio obligado a disolver las Cortes. Desde entonces, se mantuvo retirado. En 1868, Prim le ofreció que las Cortes lo eligieran rey constitucional de España, pero él lo rechazó. Amadeo de Saboya fue quien finalmente lo nombró Príncipe de Vergara con tratamiento de Alteza Real.

Cambio de nombre por los carlistas

Después de la Guerra Civil la calle cambió de nombre – un cambio impulsado por los Carlistas– y pasó a llamarse General Mola, muerto en accidente de avión durante batalla. En 1981, con Enrique Tierno Galván como alcalde socialista de Madrid, recuperó su nombre inicial.

Fue una vía abierta a finales del siglo XIX en el recién construido barrio de Salamanca. En su origen salía de los terrenos donde se encontraba el final de los llamados Campos Elíseos, lugar donde fueron fusilados después de los sucesos del 22 de junio de 1866 los 66 sargentos de Artillería del Cuartel de San Gil que apoyaban a Juan Prim.

Manifestódromo de Madrid

Más de un tercio de la línea 9 corre a todo lo largo de la calle, desde su nacimiento junto al metro de Príncipe de Vergara hasta la Estación de Pío XII. Esta gran arteria de la capital ha sido el auténtico motor de la revalorización de la parte del barrio de Chamartín, una zona despreciada hasta hace años como las afueras.

Debido a su longitud, anchura y facilidad de acceso, y a que en varios puntos de la calle se produjeron atentados terroristas de ETA, ha sido usada como manifestódromo en varias ocasiones. Las mismas cualidades la han convertido en el parte del recorrido de pruebas deportivas urbanas. También se intentó instalar un velódromo urbano los domingos por la mañana en la primera parte de la calle, pero el continuo incremento del tráfico dio al traste con los planes, permaneciendo sólo dos meses.