Interior de la necrópolis creada por Franco durante la Guerra Civil en una imagen del sábado
Interior de la necrópolis creada por Franco durante la Guerra Civil en una imagen del sábado - óscar del pozo
polémica

Griñón prohíbe los entierros en el único cementerio musulmán de Madrid

El Ayuntamiento ha tomado esta medida hasta regularizar este camposanto que lleva funcionando 60 años. Las asociaciones denuncian que varios cuerpos esperan recibir sepultura en neveras

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«Aquí en Griñón todo el pueblo daba por hecho que el cementerio pertenecía al Consulado de Marruecos y era del Ministerio de Defensa. No se adecua a ninguna normativa. Por no tener, no tiene licencia de funcionamiento y no cumple la ley mortuoria. Ahora que el Ejército ha cedido el suelo al Ayuntamiento por un periodo de 75 años, y que estamos regularizando su situación para que siga funcionando cumpliendo la ley, la comunidad islámica, al tanto de todo, al igual que los representantes de su Gobierno, se llevan las manos a la cabeza».

Así explica a ABC José María Porras, primer teniente de alcalde, el origen de un conflicto que conocieron tras arrebatar el gobierno al alcalde del PP con una moción de censura en 2011, cuando la Guardia Civil les alertó del problema.

Un asunto que sacará hoy a la calle a varias asociaciones islámicas que protestarán contra «el cierre del único cementerio musulmán de Madrid que ha dejado a seis cuerpos en congeladores». «Hoy un señor ha sido trasladado a Zaragoza. Y si su familia no puede pagarlo, ¿qué?», lamenta Sausa, oriunda de Siria.

A Porras le sorprende la polémica. «Nos hemos reunido con todas las partes, incluso con el Consulado, que se lavó las manos. Dijo que hablásemos directamente con las entidades». Y eso que figura como propietario en numerosas páginas web, como la del Directorio Islámico.

Fue Defensa quien descubrió que en el registro los terrenos figuraban a su nombre y en el catastro al del Consulado. «Hace siete días al recepcionar el suelo (10.000 metros cuadrados) prohibimos los enterramientos de forma temporal. Será hasta que se saque a concurso el pliego para la gestión, un plazo que rondará los dos meses. Después, volverá a funcionar otra vez».

El cese de las exequias fue comunicado a todas las partes. El primer teniente de alcalde asegura que las sepulturas eran muy superficiales: a ras del suelo, prácticamente; en una zona con filtraciones de agua; sin féretros, como marca su religión, un extremo prohibido en España; sin ninguna medida sanitaria y a manos de un enterrador que cobraba «la voluntad». Una ilegalidad más que suponía entre los 70-100 euros. «Enterramientos a coste mínimo de por vida», recalca.

«Un 60% son fetos»

Porras, en nombre de la alcaldesa, María Antonia Díaz, hace hincapié en que «cumplen las normas y es lo que hacemos; incluso nos hemos puesto a disposición de las asociaciones para que aporten ideas sobre sus ritos».

La necrópolis musulmana comenzó a funcionar durante la Guerra Civil, cuando Franco decidió enterrar ahí a los soldados de la Guardia Mora que caían en el bando nacional. «No hay control de ningún tipo, no se sabe quién está enterrado ni cuanto tiempo lleva ahí. Ni siquiera cuántas sepulturas hay. Tampoco hay osarios. Pedimos el registro al enterrador que vivía en una casa dentro del cementerio y nos enseñó un cuaderno escolar con anotaciones a mano en las que nos sorprendió observar que el 60% de los fallecidos eran fetos», subraya. Su suegro era el imán de la mezquita.

La familia se marchó cuando el suelo se cedió al consistorio con la indemnización que les pagó Defensa. «No se sabe para quién trabajaban. Creíamos que para el Consulado», precisa el exalcalde y portavoz del PP, José Ramón Navarro. «En 2010 apareció un comandante del Ejército que investigó el tema: la supuesta cesión que hizo Franco fue verbal, no escrita. Por eso, ahora, algunos musulmanes pueden pensar que les quitan lo que es suyo cuando se va a arreglar una auténtica chapuza. Están mal informados».