Operación Púnica

Francisco Granados: «Hay que sacar del país a los sinvergüenzas corruptos»

El cargo más importante imputado en esta red de corrupción se jactaba de ser «trigo limpio» en los programas de televisión

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«Entiendo la indignación al ver cómo cuatro sinvergüenzas se llevan dinero público a su casa». El propietario de esta frase no es otro que el hombre más citado de los últimos tres días, el que ha dado nombre a la Operación Púnica: Francisco Granados. El exconsejero de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid y ex secretario general del PP de Madrid, en definitiva, el alto cargo más importante de esta red destapada por la Fiscalía Anticorrupción, hablaba así hace sólo un año. Lo hacía en la televisión donde, el ahora imputado, se movía como pez en el agua por los platós y las tertulias de cadenas como La Sexta ó 13 TV.

No sin cierta visión de futuro, «Paco» –como le llamaban sus compañeros de mesa en los debates políticos– llegó incluso a advertir de que esta situación –la suya, a tenor de los hechos que le imputan en el marco de esta operación– podría llegar a producirse. «En ninguna organización estamos libres de que en su seno se produzca alguna conducta ilícita o irregular por parte de alguno de sus miembros. De eso no está libre ninguna organización. Ni la nuestra, ni el Partido Socialista ni ninguna. Lo importante es la reacción que se tiene desde esa organización cuando se prueba la existencia de esa ilegalidad».

Estas ahora polémicas declaraciones las hizo en enero de 2011, a pocos meses de la elecciones municipales y autonómicas en las que el PP de Madrid tiñó de azul el mapa de la Comunidad. Lo que entonces enorgullecía a secretario general de los populares madrileños –la limpieza y la ética política–, se le ha vuelto en su contra. Granados presumía en todos los foros de su moral y la de su partido. Por ejemplo, en la Asamblea de Madrid donde, cuestionado sobre la corrupción política, se dirigió así a un diputado socialista: «Señor Navarro, si todos los miembros del PSOE encausados o acusados de corrupción se fueran de su partido cabían ustedes en un taxi».

Sus lecciones se trasladaban del estrado político a las tertulias nocturnas. «No sólo no me molesta que me pregunte sobre esto, sino que me encanta. Así podemos separar el trigo de la paja. Como yo soy parte del trigo, el que la paja desaparezca y todos estos sinvergüenzas desaparezcan cuanto antes, a todos los demás, que somos la inmensa mayoría, lo que pase nos va a encantar (sic)», explicaba durante una de sus intervenciones televisivas, en el programa de « La Sexta Noche», preguntado por la misma cuestión.

«Sería idiota si jugara con estas cosas»

Cuando el pasado mes de febrero se desveló que tenía una cuenta en Suiza con 1,5 millones de euros intervino telefónicamente en el programa «El Cascabel» de 13 TV, plató del que era asiduo tertuliano. Tras dar sus explicaciones sobre la polémica cuenta y asegurar que la canceló tres años antes de acceder a la alcaldía de Valdemoro en 1999, dijo que «nunca había tenido ingresada en ella 1,5 millones de euros». «Sería idiota, con la que está cayendo, estar yo jugando a estas cosas, a estas alturas», afirmaba.

«¿Pero Paco, tu puedes demostrar que todo esto es falso?», le dijo el presentador. «Claro que lo puedo demostrar. Pero, bueno, tendrá alguien que demostrar también que tengo esa cuenta», concluía dos días antes de presentar su dimisión como senador y diputado regional. Meses antes, en la misma cadena de televisión, en un debate sobre Bárcenas, Granados afirmaba: «Quiero que este asunto se aclare hasta las últimas consecuencias, porque yo estoy muy tranquilo de que los dirigentes de mi partido nada tienen que ver con esta gentuza (decía en referencia a Luis Bárcenas y Pablo Crespo).

Y añadía sobre los «corruptos en general»: «Hace cuatro días que he visto en una cadena de televisión un serie de entrevistas a Rafael Vera, como si fuera ahora la referencia de la moralidad. Un señor que se ha llevado de los fondos reservados del Estado lo que no hay escrito, que se compra una finca con la pasta y llega allí una cadena de televisión y le hacen una entrevista como si fuera un héroe. ¿Pero de qué estamos hablando? Oiga, que usted ha estado en la cárcel porque se ha llevado el dinero del contribuyente, supuestamente para utilizarlo a favor de la lucha antiterrorista, y lo que hizo, entre otras cosas, es comprarse una finca. ¡Hombre por Dios!», exclamaba indignado.