Varias personas cruzan un paso de cebra en Carrera de San Francisco - IGNACIO GIL/vídeo: v.r.a

El misterio de los versos que adornan los pasos de cebra de Madrid

Desde hace días una veintena de mensajes se mezclan con los sorprendidos transeúntes en varios enclaves de la ciudad

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«Te comería a versos». Así, sin cortapisas. De Madrid al cielo en pasos de cebra casualmente alterados por algo más que el itinerante trasiego de las personas. En una época amenazada por el auge de la rutina, cuatro palabras asoman al regazo de un semáforo demasiado agradable como para contar los segundos que tarda en ponerse en verde. Hasta 22 versos dan vida a esta iniciativa que apareció una misteriosa mañana de octubre con el objetivo de llenar de sensaciones positivas y de humanidad el tan abarrotado y bullicioso corazón de la ciudad. El inconformismo y las ganas de cambiar las cosas han logrado hacerse un hueco en el habitual paseo de los transeúntes.

La firma de la obra corre a cargo de un grupo de artistas que por ahora no quieren revelar su identidad, pero no ponen objeción alguna en transmitir a los lectores de ABC el porqué de su creación. «Decidimos pintar en pasos de cebra debido a que el soporte nos parecía el más indicado en cuanto a que es una pausa obligada en la ciudad. A diario nos movemos por inercia, a una velocidad que nos impide ver muchas cosas, realizando un trayecto desde un punto A a un punto B en el que simplemente lo haces porque lo tienes que hacer. Pero existen enclaves donde te debes detener por obligación y ahí aparece nuestra idea».

A pesar de la realidad del proyecto, sus «padres» no esconden el sentido metafórico que les ha impulsado a sacarlo adelante, «imagina un paseo cabizbajo, con las manos en los bolsillos o enfrascado en la pantalla del móvil. ¡Cuántas veces hemos contemplado una escena así! Y sin embargo, en mitad de ese camino aparece una frase positiva que puede suponer el inicio de un cambio».

Estos «vándalos sentimentales» como muchos les definen llevaban bastante tiempo detrás de plasmar en las calles una oda a la poesía, «es una idea que nos venía rondando desde hace un par de años, pero por querer hacerlo bien, tampoco habíamos sacado el hueco necesario para llevarla a cabo», al tiempo que desvelan que necesitaron juntar a «mucha gente involucrada».

«Está todo muy bien estudiado. Son zonas donde percibes que hay más flujo de gente»

El azar de toparte con las frases no está reñido con una buena planificación a la hora de escoger el lugar y el contenido, «está todo muy bien estudiado. Son recorridos, zonas donde percibes que hay más flujo de gente. Incluso a veces el mensaje está adecuado a lo que nos encontramos. Por poner un ejemplo, junto a la frase de «No hay mejor skyline que verte tumbada» tienes una vista de Madrid».

El colectivo Boa Mistura recoge en su página web los enclaves donde han aparecido los versos, además de un vídeo que muestra el making-of al calor de una canción exclusiva para la ocasión compuesta por el cantante Leiva. El rapero Rayden es otro de los ilustres colaboradores, cediendo algunas de sus letras para cubrir los pasos de cebra.

Mientras el Ayuntamiento de Madrid o el desgaste de las interminables pisadas no acaben borrando sus huellas, mensajes como «Fuimos a hacer el amor y parece que volvimos de la guerra», «No hay mejores brindis que los que hacen tus pestañas», «Estás en mi lista de sueños cumplidos» o «Duerme menos y sueña más», seguirán atrayendo el reflejo de una mirada que aún cree que «a veces reírse es lo más serio».

Los ciudadanos hablan

Retazos de poesía para arrancar sonrisas, o para potenciar la de quiénes ya llevan una por bandera, como Bárbara, que tras conocer la iniciativa a través de las redes sociales pasea con unas ámigas por alguno de estos enclaves. «Me parece una idea muy original. Vamos siempre con el día a día corriendo y parar en un semáforo y leer este tipo de frases te saca una sonrisa y creo que es un poco el objetivo», nos cuenta sin perder ni un ápice de alegría.

Casi todos los vecinos de la ciudad se muestran favorable a una iniciativa que en el peor de los casos provoca indiferencia pero nunca rechazo. Sara es de las más entusiastas. «Lo considero arte, poesía. Creo que tenemos que disfrutar más del arte en la calle, que la gente exponga sus sentimientos y que lo podamos compartir. Estos son actos que animan al amor y a pasárselo bien».

«Que se dediquen a multar por cosas más importantes»

Pocos entienden que estas pintadas puedan estar «perseguidas». La mayoría de los viandantes con los que hablamos entienden pero no comparten que no sea legal, y piden que no se castigue a los autores. «Que se dediquen a multar por cosas más importantes», demanda Bárbara.

Roberto es tal vez de los pocos que se muestran más críticos. Le gusta la iniciativa, considera que las multas son exageradas, pero admite que siguiendo las normas estas acciones habría que catalogarlas como vandalismo.

Mientras el improvisado público camina, observa, habla por teléfono o pasa de largo, dos adolescentes vuelven a la infancia sentándose en la calzada para inmortalizar una foto junto a este nuevo decorado urbano. Sus sonrisas son el fiel reflejo de que quizás el mundo siga girando, presa de ese mal endémico llamado inmediatez, o quizás... una mañana de sol cualquiera entre Malasaña y San Bernardo, pasando por la calle Fuencarral o en pleno bulevar de Alonso Martínez, las manecillas del reloj se detengan para recordarnos una vez más que en la vida «no hay imposibles, solo improbables».