Ana Botella, en una visita al centro cultural Conde-Duque
Ana Botella, en una visita al centro cultural Conde-Duque - de san bernardo
madrid

El adiós de Ana Botella desata la guerra interna en el Palacio de Cibeles

Comienzan los movimientos de los concejales populares pra tomar posiciones de cara al relevo de la alcaldesa

sara medialdea
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A las 5 y treinta segundos, Ana Botella advertía: «Esto es un anuncio. Todavía no es una despedida». Su frase, que llegaba tras señalar que no concurriría a las elecciones de 2015, es más un deseo que una realidad;no por su parte, pero sí por la de sus ediles. Aunque ella quiera seguir trabajando al cien por cien hasta el último día del mandato, como se ha comprometido, la realidad es que muchos de los ediles del grupo municipal, aunque siguen cumpliendo con sus obligaciones, ya tienen otras cosas en la cabeza, y han iniciado movimientos para colocarse en la mejor posición de cara a los comicios municipales y autonómicos que se celebrarán en mayo de 2015. El problema es que no está demasiado claro del lado de quién deben ponerse.

La situación no es nueva: ya vivió algo bastante parecido José María Álvarez del Manzano, alcalde de 1991 a 2003, cuando su partido anunció que el candidato sería Ruiz-Gallardón. Con una diferencia clave: entonces se conocía al cabeza de lista.

Ahora, hay tres nombres «sonando» en las «quinielas» oficiosas y en las encuestas, y una posibilidad más que probable de que Mariano Rajoy no aclare quién encabezará la lista popular a la capital hasta, al menos, enero. Según algunas fuentes, no lo dirá hasta marzo.

Posiciones

En el grupo popular del Ayuntamiento de Madrid se han tomado posiciones desde el momento en que se conoció la decisión de Botella. Hay un sector que se decanta claramente por Esperanza Aguirre: les parece la mejor candidata, y la única que podría salvar los muebles en la capital. Además, aseguran, Aguirre sería el antídoto perfecto para frenar a Podemos, una formación cuyo auge preocupa, y no sólo en las filas populares.

Su incidente de tráfico, que será juzgado como delito y no como falta, no les preocupa en exceso: puede ser archivado, defienden. No opinan así otros ediles, convencidos de que «lo de Aguirre es imposible por ese motivo judicial». Su declaración, aseguran, chocará con la de los agentes de Policía Municipal – «agentes de la autoridad», recuerdan–, que disfrutan de presunció de veracidad. «Ha tirado por la borda sus posibilidades», aseguran.

El «ticket»

Respecto a las otras candidatas, hay división de opiniones entre quienes apuestan decididamente por la Delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, que traería aires nuevos a las listas, y quienes creen que la elegida será la vicepresidenta Soraya Sáez de Santamaría.

Los sectores más cercanos a Moncloa aseguran que, en cualquier caso, no se está planteando en ningún momento sólo la candidatura a la Alcaldía, sino el «ticket» completo, los dos cargos que quedarán vacantes en Madrid: alcalde y presidente de la Comunidad. «El candidato importante es el alcalde, el que tiene más «tirón», pero luego, quien se queda con el poder en el partido es el presidente regional», recuerdan.

Poder territorial

Las combinaciones que plantean para este tándem son Soraya Sáez de Santamaría-Ignacio González, Cristina Cifuentes-González, o Sáez de Santamaría-Cifuentes, respectivamente para la Alcaldía y la Comunidad.

Hay quienes defienden que la vicepresidenta no dará el salto porque Rajoy no querrá desprenderse de su colaboradora más completa y más fiel. sobre todo, si su opción no da en las encuestas una victoria rotunda.

Pero otros ediles consideran, sin embargo, que ella puede estar interesada en el cargo –especialmente en el de presidenta regional– para conseguir, por esta vía, poder territorial en el partido, que la coloque en igualdad con Dolores de Cospedal –presidenta del PPde Castilla-La Mancha– o Núñez Feijoo –que preside la Xunta de Galicia y también el PP gallego–, con miras a un futuro más lejano.

El relevo en la Alcaldía –y la elección de candidato para la Comunidad de Madrid– se produce en un momento en que el PP madrileño no tiene tanta fuerza como en otros momentos. La elección del presidente regional del partido debería producirse entre marzo o abril de 2015, aunque con toda seguridad esta fecha se retrasará, para no tomar la decisión justamente antes de las elecciones.

«Huérfanos»

Los concejales del grupo municipal popular todavía están impactados por el «terremoto» del anuncio de Ana Botella. «Podía caber la sospecha de que fuera a hacerlo, pero de ahí a saberlo...», señalaba alguno.

La primera consecuencia va a ser, sin duda, la bajada del pistón en lo referente al interés que suscita el Ayuntamiento madrileño. No obstante, desde el gabinete de la alcaldesa están convencidos de que le queda mucho recorrido, muchos proyectos que anunciar y «muchas noticias de portada» en la manga.

Pero el auténtico problema ahora entre los ediles populares es la incertidumbre sobre el futuro, una incógnita que probablemente se mantendrá aún durante varios meses. «La gente está huérfana», señalan.