La Policía estuvo hasta última hora de la tarde en la vivienda de Usera
La Policía estuvo hasta última hora de la tarde en la vivienda de Usera - isabel permuy
Sucesos

La parricida de Usera fue hallada en coma, en la bañera, junto a su hijo de dos años

Su marido explicó que estaba en tratamiento por depresión y que había tenido varios intentos de suicidio previos. Los dos son profesores

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«Le ha matado. Le ha matado», repetían sin cesar los bomberos, desencajados, que entraron por la ventana en una vivienda en la que hallaron a un niño de dos años y medio cosido a cuchilladas en el tórax. Su madre estaba inconsciente por la gran cantidad de fármacos que había tomado. Ambos estaban en el baño. El infeliz en un cambiador y la mujer en la bañera».

Así resumía Antonio, el encargado de un bar situado en los bajos del inmueble –situado en el número 9 de la calle de Rutilo en el distrito de Usera–, el espeluznante suceso que se produjo a primera hora de la tarde de ayer y que conmocionó a todo el barrio de San Fermín.

«Uno de los bomberos lloraba sin cesar. Sus caras eran todo un poema. Bastaba verlos para imaginarse la espantosa escena que habían presenciado entre esas cuatro paredes».

El prólogo de esta inesperada tragedia, a decir de sus residentes, se produjo poco antes de las dos de la tarde, cuando Alicia R. R., de 41 años, natural de Zaragoza, se sentó en una de las ventanas de su vivienda –un quinto piso– con los pies colgando hacia fuera.

Intentó arrojarse al vacío

Varios vecinos del inmueble situado en la acera de enfrente, al percatarse de que su intención era saltar al vacío, comenzaron a gritar y a avisar a los clientes de la terraza de la cafetería situada en el edificio en el que reside la presunta homicida, junto a su marido, Valentín, y su único hijo. Uno de ellos dio la voz de alerta al 091 y se activaron a los Bomberos y al Samur, confirmaron dichas fuentes.

«Ella no dijo ni una palabra. Muda e inexpresiva, obedeció cuando insistimos en que se metiera para dentro y cerrara la ventana. Luego, la volvió a abrir un par de veces más y ya no la volvimos a ver», explicaba Olga, quien precisó que vio cómo los efectivos del Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid colocaron una colchoneta en el suelo, por si, finalmente, se lanzaba al vacío.

Entraron por una ventana

Mientras, con una autoescala uno de los efectivos, desde el piso inferior, le hablaba, tratando de tranquilizarla, añadió. «De vez en cuando se veía como una sombra, como si se acercase», agregaban otros testigos. El bombero no logró su objetivo, por lo que, como otros compañeros habían llamado al timbre y nadie les abrió la puerta, decidieron entrar por la ventana.

Fue entonces cuando se toparon de lleno con el horror. En el cuarto de baño estaba el pequeño, sobre el cambiador, cosido a puñaladas y con un cordón en el cuello. Al lado, su madre, y supuesta autora de los hechos, dentro de la bañera, en coma, debido a una intoxicación por ingesta de fármacos.

Al pequeño, que estaba en parada, le realizaron las maniobras de reanimación durante 40 minutos. No se recuperó. Mientras, Alicia fue trasladada hasta el 12 de Octubre en estado grave, precisó Rosa Suárez, supervisora de guardia del Samur. «El efecto de las pastillas, que eran muchas y fuertes, le pudieron hacer perder la consciencia en 15 minutos», precisó. Pudo sufrir un brote psicótico y al despertar no recordar nada. El padre, Valentín, que no estaba en casa, «está en estado de shock. No ha querido saber cómo ha muerto su hijo».

Él fue quien relató a la Policía Nacional que su mujer estaba en tratamiento psicológico por depresión y que había tenido varios intentos de suicidio. Los dos son profesores y ella iba a comenzar este curso a dar clases de Música.