Una señora observa detenidamente la instalación de las nuevas marquesinas
Una señora observa detenidamente la instalación de las nuevas marquesinas - José Ramón Ladra

4.265 marquesinas con canon millonario

La concesionaria las instala y paga 12 millones de euros al Ayuntamiento

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En la avenida de América, en la plaza de Manuel Becerra, en Moncloa... Durante las últimas semanas, en diferentes puntos de Madrid ha podido verse cómo los operarios trasladaban momentáneamente la parada de autobús unos metros más allá, y aprovechaban para sustituir la antigua marquesina por otra nueva, algo más estilizada y moderna. Es la «Operación marquesina», que implica el cambio de las más de 4.000 que hay en Madrid. Una iniciativa por la que el Ayuntamiento de la capital no paga nada: al contrario, ingresa hasta 12 millones de euros al año de la empresa concesionaria del servicio.

Las marquesinas se renuevan periódicamente, a través de concursos públicos que funcionan según el siguiente modelo: la empresa concesionaria se compromete a fabricar, instalar y mantener todas las marquesinas y a pagar por ello un canon anual al Ayuntamiento de Madrid. A cambio, la mercantil se queda con la mayor parte de la gestión de los espacios publicitarios con que cuenta este elemento urbano, para explotarlos con anuncios.

Cemusa y JCDecaux

En este caso, al concurso sólo se presentó una empresa: la Unión Temporal que formaron, en el momento de la presentación de ofertas, Cemusa (filial de FCC) y JCDecaux, las dos firmas que se han ocupado durante las últimas décadas del mobiliario urbano en la capital. En marzo JCDecaux hizo público que compraba el cien por cien de Cemusa por 80 millones de euros, y el pasado abril, FCC comunicó la operación a la Comisión Nacional de los Mercados.

Volviendo a Madrid, el concurso ya adjudicado le supondrá al Ayuntamiento madrileño unos ingresos de 12 millones de euros al año durante los 13 años —con posible prórroga— que durará el acuerdo. Ahora, la empresa está instalando las nuevas marquesinas, aprovechando que durante el mes de agosto la ciudad baja de revoluciones, y ha comenzado por las zonas más céntricas.

Más «modernas»

Tiene que renovar un total de 4.265 marquesinas, además de 1.500 poste-bús y las 15 del «modelo Siza», que están en el paseo de Recoletos. Las nuevas son algo más estilizadas que las anteriores, con formas menos redondeadas y más rectangulares. Tienen un asiento con un pequeño separador, y están dotadas de tecnología más avanzada que las anteriores.

Por ejemplo, se pretende que cuenten con códigos QR desde los que acceder a información sobre las líneas, que ofrezcan datos sobre la frecuencia de paso de los autobuses o incluso se plantea que en algunas de ellas se cuente con tecnología digital, para poder evaluar su impacto sobre el paisaje urbano y su repercusión social.

También las habrá con wi-fi, con paneles de mensajes variables —para suministrar información sobre el tiempo calculado de llegada, hora y temperatura o las posibles incidencias del servicio— y hasta con tinta electrónica.

Negocio publicitario

En 550 de ellas habrá relojes-termómetro como los actuales, se construirán en materiales duraderos y de fácil mantenimiento; y tanto por sus formas como por la composición de sus piezas, se procura que sean antivandálicas: que les resulten difíciles a quienes quieran realizar sobre ellas graffitis o pintadas. Y contarán con alimentación eléctrica las 24 horas, para poder disponer de iluminación nocturna.

El concejal de Medio Ambiente y Movilidad, Diego Sanjuanbenito, recordó que con la última remodelación en las empresas públicas municipales, la gestión de las marquesinas de los autobuses ha vuelto a estar en manos de la EMT, algo que había dejado de suceder tiempo atrás. «Este de las marquesinas es un contrato muy positivo para la ciudad: es un contrato de ingresos, no de gastos».

El gran negocio de las marquesinas está precisamente en su explotación como soporte publicitario. En la capital, estos elementos tienen 7.680 caras que se pueden dedicar a exhibir anuncios. De ellas, la Administración Local se reserva el uso de 800 para sus propias campañas. El resto son «alquiladas» por la concesionaria para promocionar diferentes compañías, productos o espectáculos.

La empresa Cemusa, que funcionaba desde 1984, controlaba en el momento de su adquisición 57.000 caras publicitarias en 160 ciudades de 5 países. En 2013 generó a FCC la cantidad de 142 millones de euros.

Por su parte, JCDecaux es un gigante en la comunicación exterior, con 1.082.400 caras publicitarias bajo su gestión en más de 60 países repartidos por todo el mundo. Es quien gestiona en Madrid los populares «chirimbolos».