«Rescate» de uno de los últimos palacetes del barrio de Salamanca
Estado actual del palacete de la calle Villanueva, que será recuperado para uso comercial y su jardín abierto a los ciudadanos - jaime garcia

«Rescate» de uno de los últimos palacetes del barrio de Salamanca

La rehabilitación prevista lo recuperará para un uso comercial y residencial

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El palacete de la calle Villanueva 18, uno de los poquísimos que quedan en pie en el barrio de Salamanca, sobrevivirá a la piqueta tras una remodelación que va a ampliar su uso residencial con otro comercial. El proyecto, del arquitecto Carlos de Riaño, ya ha obtenido la aprobación del Ayuntamiento y de la Comunidad de Madrid.

El palacete, obra de Cristóbal Lecumberri realizado entre 1865 y 1870, es el único superviviente de una colección de 22 hotelitos que realizó el Marqués de Salamanca. Se levanta sobre una parcela de 1.105 metros cuadrados. Tiene, además del edificio principal, otras dos anejos adosadas a la medianería.

Dos gemelos, desaparecidos

A ambos lados contaba, en el siglo XIX, con dos hoteles gemelos; uno de ellos se convirtió sobre 1950 en un edificio de viviendas, y el otro fue colegio hasta 1970 y después sustituido por otro edificio.

El palacete sufrió daños durante la Guerra Civil, y fue después rehabilitado, perdiendo casi la práctica totalidad de sus elementos decorativos originales. Actualmente, se encuentra cerrado y sin uso, y el jardín cercado con una verja metálica.

13 años de pleitos

La propuesta de Carlos de Riaño –uno de los miembros del equipo que diseñó la rehabilitación del eje Prado-Recoletos– llegó en un momento clave: los propietarios solicitaron una rebaja en la catalogación del edificio, que tras 13 años de pleitos, consiguieron; «llegó a haber orden de descatalogación», explicó Riaño a ABC, lo que hubiera permitido su derribo. Pero el Gobierno regional lo incluyó en el catálogo de Bienes Inmuebles, donde continúa.

El arquitecto Carlos de Riaño ha ideado un proyecto que permite recuperar el palacete, restaurarlo y darle uso, lo que hará posible mantener esta singular pieza arquitectónica y que los propietarios le encuentren una rentabilidad. Su diseño cuenta también con los parabienes de los responsables urbanísticos del Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid.

En primer lugar, Riaño opta por aprovechar la alta valla de la trasera de la finca, de 7,5 metros de altura, para adosarle un edificio que tendrá fachadas de cristal, transparentes, y que se destinará a uso comercial. Ese edificio estará conectado con otro que proyecta construir en la pared medianera del bloque que limita ahora con la finca del palacete. Será una construcción estrecha, de ocho plantas, dedicada a viviendas de uno y dos dormitorios, y que en sus plantas inferiores conectará también con la zona comercial aneja. Este edificio tendrá una «piel» continua de vidrio opaco mate, sin ventanas.

Abrir el jardín

El jardín perderá la verja y se abrirá a la calle, pudiendo ser recorrido por quienes acudan al nuevo pasaje comercial. Se recuperarán los entramados de madera con plantas trepadoras y habrá un tratamiento arbolado en la entrada del jardín.

En cuanto al palacete, se mantendrá íntegro, aunque su uso cambie del residencial al comercial: se diseña como sede de una firma de prestigio. Bajo la parcela, habrá un aparcamiento subterráneo en dos niveles.

El proyecto ya cuenta con el acuerdo de la propiedad y con los permisos oficiales para llevarse adelante. Con él, la calle Villanueva seguirá manteniendo su palacete, además de ganar un jardín abierto buena parte del día.