Recórd de «muleros» de Barajas: 43 kilos de cocaína en dos pasajeros
Esterillas con droga impregnada - abc
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Recórd de «muleros» de Barajas: 43 kilos de cocaína en dos pasajeros

La Policía apresó a ambos correos de la droga con apenas tres semanas de diferencia

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Nunca antes, al menos que se recuerde en los últimos años, se había apresado a un solo correo de la droga en Barajas con semejante alijo encima. Y mucho menos a una segunda mula con similar cantidad apenas unos días después. De ahí lo particular de las dos intervenciones practicadas por los policías nacionales destinados en el puesto fronterizo de Barajas.

El primer caso se dio el pasado 10 de mayo. El escenario fue la Terminal 1 del aeródromo madrileño, en llegadas. Los agentes, como ocurre a diario, se dispusieron a vigilar la llegada de un «vuelo caliente», procedente de México. El instinto de los policías no falló cuando pararon a una pasajera de aquel país. Mayra Fernández Robles Olivares, de 21 años, portaba en su equipaje nada menos que 20,3 kilos de cocaína impregnada en 73 prendas de ropa. La mujer, nacida en Jalisco pero vecina de Guadalajara (México), quedó detenida.

El 31 de mayo se dio un caso similar. A las dos de la tarde, tras aterrizar otro «vuelo caliente» procedente de Sao Paulo en la T-4, se inspeccionó el equipaje del español Jesús Tercero Arce, de 532 años y vecino de Almansa (Albacete). Le constan la friolera de 40 reseñas en la base de datos de la Guardia Civil, las seis últimas por robos con fuerza y una falta de daños.

Este presunto «mulero» llevaba nada menos que 22,6 kilos de cocaína, también impregnada en 47 prendas textiles.

La introducción de droga adherida a la ropa no es una novedad, pero sí que los «correos» lleven tantísima cantidad. Lo habitual es que no supere el kilo y medio. No hay constancia de que ambos casos trabajaran para la misma red de narcotraficantes.

Los métodos de ocultación de drogas por vía aérea son de lo más dispares, pero nunca son cantidades tan importantes como cuando el estupefaciente llega en contenedores a puertos marítimos. Entonces, podemos hablar incluso de cientos de kilos o toneladas.

Para impregnar la ropa con cocaína se utiliza un proceso químico. El «polvo blanco» lo diluyen en líquidos especiales y ahí meten las prendas. El textil absorbe esa mezcla y no da apariencia de estar llena de droga. Pero las pruebas del narcotest que realizan los policías nacionales de Barajas no dan lugar a dudas.

Lo que hacen las organizaciones, en caso de burlar el control policial, es volver a meter la ropa en otro compuesto químico, que hace cristalizar la droga y poder extraerla, para su procesamiento y posterior venta.