La Comunidad de Madrid declara BIC uno de los stradivarius mejor conservados del mundo
Violin declarado BIC por la Comunidad

La Comunidad de Madrid declara BIC uno de los stradivarius mejor conservados del mundo

El violín, que perteneció al célebre Pablo Sarasate, fue donado al Conservatorio de Música de Madrid

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La Comunidad de Madrid ha declarado Bien de Interés Cultural el violín «Boissier-Sarasate», de Antonius Stradivarius, que actualmente forma parte de la colección de instrumentos antiguos del Conservatorio de Música de Madrid, y cuyo valor es incalculable. Se trata de uno de los Stradivarius mejor conservados del mundo, con el valor añadido de que perteneció al violinista y compositor español Pablo Sarasate.

El Consejo de Gobierno aprobó hoy jueves esta declaración, que se convierte en la primera que concede la Comunidad de Madrid a un instrumento musical –al margen de los órganos históricos de la región–, tal y como explicó en rueda de prensa el portavoz del Ejecutivo, Salvador Victoria.

El violín fue construido por el luthier Antonius Stradivarius en 1713. La denominación del instrumento hace referencia a dos de sus anteriores propietarios: el músico suizo Boissier, en el siglo XVIII, y el violinista navarro Pablo Sarasate, quien lo adquirió en 1888 y lo conservó durante 20 años hasta su fallecimiento en 1908. En su testamento, Sarasate lo legó al Real Conservatorio de Música de Madrid, que lo custodia desde entonces.

Stradivarius construyó más de 700 instrumentos de cuerda entre violines, violas, violonchelos, guitarras y arpas, y quizá se conserven más de 400 violines de su «marca». Sin embargo el que hoy se declara BIC es uno de los cinco o seis mejor conservados del mundo, según los expertos, que destacan de este instrumento el estado del barniz que lo cubre y, por supuesto, sus características técnicas, que siguen el modelo de los construidos por Stradivarius en su periodo «áureo», desde 1700 a 1725.

Geometría y simetrías estudiadas

En dicho periodo se impuso un modelo de violín que se considera como ideal, muy flexible, con una geometría y simetría estudiadas, que contribuyen a su potencia y alcance sonoro. En esta época el luthier perfeccionó los mínimos detalles, las proporciones y dimensiones de cada pieza, con especial cuidado en la selección de los tipos de madera, su curado, los tratamientos de protección contra insectos y los barnices finales.

Este violín, junto con cuatro piezas del quinteto ornamentado adquirido por el Príncipe Carlos a Paolo Stradivari en 1772, conservado en el Palacio Real de Madrid, es la única obra de Stradivarius existente en colecciones públicas españolas, lo que le otorga la mayor singularidad.

En los últimos años el violín ha vuelto a sonar en actuaciones públicas, en la medida en que se ha comprobado que el uso puntual del instrumento contribuye a su conservación.