Juicio a tres futbolistas por introducir una tonelada de cocaína

El fiscal cree que la droga llegaba desde Argentina a Valencia y Algeciras y se distribuía por Madrid

Actualizado:

La Audiencia Nacional comienza hoy el juicio contra los nueve acusados de la «operación Ciclón», entre ellos un futbolista en activo y dos retirados, así como dos representantes de jugadores. El fiscal pide para ellos hasta 15 años de cárcel por introducir en España una tonelada de cocaína.

El jugador del Club Deportivo Leganés Carlos de la Vega, que se enfrenta a una petición de 10 años de cárcel, y los exfutbolistas del Athletic y del Hércules Jesús Emilio Díez de Mier «Txutxi» (11 años) y Predrag Stankovic (11 años y 6 meses) se sentarán en el banquillo junto a otras seis personas encausadas por un delito de tráfico de drogas.

Operación ciclón

Los nueve acusados fueron detenidos en 2009 dentro de la llamada «operación Ciclón», en la que se incautó casi una tonelada de cocaína introducida desde Argentina en los puertos de Algeciras y Valencia, informa Ep.

Según el escrito de acusación del fiscal José Perals, el presunto cabecilla de la red era Zoran Matijevic, representante de futbolistas de origen serbio pero de nacionalidad francesa y que se enfrenta a la mayor petición de pena, 15 años de cárcel.

Matijevic tenía como «hombre de confianza» en España al exjugador Stankovic y, en un «segundo escalón» de la red, estaban el futbolista De la Vega y el representante de jugadores Pablo Acosta Rivera (se enfrenta a 10 años), que usaban su empresa Ariete Sport para dar «apariencia de licitud a todos sus movimientos y contactos».

A través de esta empresa, afirma el fiscal, recibían el dinero del cabecilla de la banda y se lo daban al exfutbolista Díez de Mier, quien pagaba la droga a la organización sudamericana que se la facilitaba.

Estos dos acusados también hacían labores logísticas y, en concreto, se encargaron de conseguir una furgoneta para distribuir la droga en Madrid una vez llegara a España.

Un primer envío de cocaína de 600 kilos llegó de Argentina al puerto de Algeciras el 23 de febrero de 2009 en un contenedor con molinos de viento y fue trasladado en un camión, que conducían policías «encubiertos», hasta un polígono de la localidad de Humanes (Madrid).