La administración de lotería «La Biznaga», de Málaga, celebra el Gordo de la lotería de Navidad de 2017
La administración de lotería «La Biznaga», de Málaga, celebra el Gordo de la lotería de Navidad de 2017 - EFE

Así se juega al Gordo de la Lotería de Navidad en España

ABC recorre la geografía española en busca de las costumbres, tradiciones y anécdotas en el Sorteo navideño de las diferentes regiones

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Cada año, millones de españoles reciben la Navidad con la esperanza de dar un «pelotazo» que ayude a «tapar agujeros» e incluso a retirarse de su vida laboral si la cuantía recibida en el sorteo de la Lotería navideña se lo permite. El pasado año, la media del gasto por español para estos menesteres fue de 46 euros. En el horizonte, se aviva la ilusión de escuchar el canto del número que figura en el boleto comprado. ¿El más deseado? El Gordo, que está premiado con 400.000 euros –antes de impuestos– y 320.000 –después de ellos–.

Si algo define a España es que es un país con unas diferencias regionales marcadas y, por ello, en cada zona se vive la lotería de Navidad de una manera diferente. ABC recorre la geografía española en busca de las costumbres, tradiciones y anécdotas en el sorteo navideño de las diferentes regiones.

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  1. La suerte en Galicia está en los bares

    Los gallegos se quedan habitualmente ligeramente por debajo de la media española en gasto de lotería de Navidad, pero el sorteo ha dejado a lo largo de su historia importantes premios en la Comunidad. El último el año pasado, con 520 millones de euros en Vilalba, un pueblo con apenas 14.000 habitantes en la provincia de Lugo. La Administración nº1 de Loterías El Alcázar ha pasado ya a engrosar la lista de las oficinas favoritas de los gallegos.

    Pero la suerte en Galicia se reparte muy a menudo en los bares. El Cascudo, situado en la parroquia de San Xoán de Alba en Vilalba, era el pasado 22 de diciembre el epicentro de las celebraciones en Vilalba tras adquirir una tercera parte de las 130 series del gordo vendidas en Loterías El Alcázar. Su dueño llevaba desde 1993 comprando un número acabado en 8.

    A la localidad marinera de Rianxo, la fortuna le sonrió en 2003. Cayeron 120 millones y la mitad de los boletos se repartieron en el bar Lino, en el lugar de Araño. Otro bar, el Arco Iris, de Carballo repartía en 2007 un total de 45 millones de euros en el ayuntamiento coruñés. Pero una de las camareras del establecimiento pasó del furor a la indignación en apenas unas horas. La trabajadora denunció que tenía un boleto, pero que había desaparecido de la caja de propinas en medio de las celebraciones con champán con el resto de afortunados y vecinos de la localidad.

    Entre las administraciones con más tirón de la Comunidad gallega se encuentra la número 3 de Santiago, situada en Porta Faxeira en pleno casco histórico. Su cercanía a la Catedral la convierte en parada obligada por los peregrinos durante los meses de verano. Muchos confían en que el Apóstol les conceda también la fortuna económica. La administración ha cumplido ya en varias ocasiones con su cometido y en 2007 repartió parte del Gordo, en 2010 un segundo premio y al año siguiente un quinto. Pero además de en Santiago, la lotería gallega se reparte por toda España también durante la época estival gracias a los turistas que participan en las cientos de fiestas gastronómicas que se celebran en la Comunidad. Son muchos los que aprovechan para comprar un décimo.

  2. Las palomas «reparten suerte» en Bilbao

    Pocos conocen mejor las costumbres de los bilbaínos que Sergio Echevarría, gerente de la aclamada administración Ormaechea, que asegura que sus clientes no suelen dejarse llevar por supersticiones: «Se fían de que les demos buena suerte», asegura el lotero, que explica que para los vecinos de la Villa el sorteo de Navidad es una «excusa para compartir» con la familia y los compañeros de trabajo.

    Sin embargo, también hay quienes se entregan a fuerzas divinas con la esperanza de ganar el premio Gordo. Algunas prácticas son más convencionales que otras, destaca Juan Ortega, de la administración de Bidebarrieta, que a lo largo de su trayectoria profesional ha sido testigo de toda clase de anécdotas.

    En este sentido, subraya que es «típico» que la gente compre lotería justo después de ser «objetivo» de las deposiciones de las palomas: «Es caerte una encima y buscar la administración más próxima», destaca el lotero.

    Comprar billetes también suele ser un «consuelo» que utilizan los vecinos de Bilbao para reconfortar a quien ha tenido mala suerte: «Qué fastidio, pero te comento que te va a tocar la lotería. ¡Compra un décimo!», explica Ortega.

  3. Baleares es una de las comunidades que menos juega

    En estos últimos años, Baleares está siendo una de las comunidades autónomas que menos juega a la Lotería de Navidad. Una de las principales razones seguramente sea que el Gordo se hace de rogar bastante a menudo, sobre todo en la capital del Archipiélago. Así, el primer premio no cae en Palma de Mallorca desde hace más de dos décadas, en concreto desde 1995. Además, en el pasado siglo XX sólo había llegado a Palma una vez más, en 1902, nada menos.

    En ese sentido, no cabe duda de que el siglo XIX fue el más glorioso para la capital balear y para nuestros tatarabuelos, al menos si se habla sólo de la Lotería de Navidad, pues nuestros antepasados vieron cómo la máxima fortuna les sonreía en 1843, 1872 y 1886. Justo un siglo después, en 1986, el Gordo llegó hasta el municipio mallorquín de Santa Maria del Camí. Más recientemente, en 2003, fueron los habitantes de la localidad mallorquina de Capdepera los afortunados, mientras que en 2012 lo fueron los de Ibiza.

    Precisamente, en el Sorteo de Navidad de 2012 hizo de nuevo su aparición ese tan temido como nunca del todo demostrado gafe que afectaría a Baleares en materia de juegos de azar. Durante unas horas, Palma de Mallorca fue una de las ciudades citadas como ganadoras del Gordo, hasta que poco después se supo que no era así y que todo se había debido a un error informático.

    Por lo que respecta a los dos últimos años, tanto en 2016 como en 2017 llegaron varios pellizcos importantes de la Lotería de Navidad a Mallorca, circunstancia que quizás anime a los isleños a jugar algo más este año. Así, en 2016 una pequeña parte del segundo premio se vendió en tres administraciones de Palma y en una de Calviá. En cuanto al pasado año, varias series del segundo premio se vendieron igualmente en la isla, en concreto en las localidades de Sant Llorenç des Cardassar, Campos y Cala Millor.

    Texto: Josep Maria Aguiló

  4. Valencia, el lugar donde la ilusión llega una semana antes

    En Valencia, la ilusión llega una semana antes que en el resto de los hogares españoles. Lotería Castillo (ubicada en la localidad de Alacuás), una de las administraciones de lotería más afortunadas del país (repartió el Gordo en 2012 o el Segundo del Niño en 2017), celebra con una fiesta el reparto de 50 décimos del sorteo de lotería que se celebrará la semana siguiente.

    Esta iniciativa, convertida ya en tradición en esta localidad, se trata de una acción de márketing que, bajo el nombre del «Juego del Castillo», brinda la oportunidad a muchos valencianos de optar a un décimo extra o, como sucedió el año pasado, de dar un boleto a quien no puede comprarlo. «Una de las personas agraciadas ha sido una señora mayor que este año no tenía dinero para comprar un décimo. Esta es la verdadera magia de este juego. Compartir felicidad», declaró en 2017 Marcos Bernabeu, uno de los gerentes de Lotería Castillo.

    Las instrucciones del juego son sencillas y dependen de la suerte: la administración reparte 750 folletos en la ventanilla con 15 personajes diferentes, pero solo uno de ellos esconde 50 décimos gratis de un número elegido para el Sorteo de Navidad. Cuando se desvela el personaje, esta localidad se adelanta a las celebraciones que acostumbran los ganadores de lotería y abren botellas de champán gigantes, brindan todos juntos e incluso hay música en directo con DJ, traca y chocolate con churros.

  5. Castilla y León, líder en gasto por habitante

    Pese a ser Castilla y León la comunidad que año tras año lidera el gasto por habitante en Lotería de Navidad -casi cien euros en 2017-, pocas tradiciones extraordinarias tiene vinculadas a este histórico sorteo. El abono a un número que pasa de generación en generación, compartir décimos en el trabajo o entre las tradicionales peñas de los pueblos o acudir cada año a las administraciones con más solera de las capitales son algunos de los ritos que mantienen los castellano y leoneses respecto al sorteo extraordinario.

    Así, testigo de los mismos visitantes y de sus sucesivas generaciones ha sido, por ejemplo, la Administración de Lotería número 1 de Segovia, ubicada en plena calle Real. Existen documentos de 1773 que acreditaban ya su existencia y entre los «caprichos» de sus clientes -entre quienes tuvo al mismísimo Antonio Machado aunque ahora predominan muchos turistas de paso-, está la solicitud de números bajos, fundamentalmente unidades y decenas que suele tener esta administración segoviana.

    Así, de las últimas ediciones del sorteo, aunque la suerte ha pasado más bien de largo por la comunidad destaca que precisamente el abono a un número, en este caso al 3.278, fue el que llevó el año pasado la mayor de las alegrías a uno de los establecimientos que la cadena Mercadona tiene en el pueblo vallisoletano de Laguna de Duero. Allí, la suerte de uno de los terceros premios se repartió entre sus 60 trabajadores. Compartir premio dio también muchas alegrías años atrás, en 2012, a la Peña el Chilindrón de Aranda de Duero, que repartió entre los vecinos 225 millones de euros del Segundo Premio.

  6. La Grossa, una alternativa al Gordo en Cataluña

    Como en otras comunidades, la superstición lleva a los jugadores catalanes a acudir especialmente a locales con solera, que llevan años repartiendo millones. Así, es habitual entre quienes juegan al Gordo ir a comprar boletos hasta Sort (Lleida): aunque está a más de 200 kilómetros de Barcelona, muchas familias aprovechan algún fin de semana del año para ir hasta este pueblo del Pirineo catalán, como si fuera una tradición, y visitar «La Bruixa d’Or», una de las administraciones que más vende de todo España y en la que cada año suele caer algún premio. Muy frecuentadas son también la Lotería Valdés o El Gato Negro, ambas en el centro de barcelona.

    Igual de tradicional es buscar números especiales. Las cifras que coinciden con efemérides deportivas son habituales y en los últimos años en Cataluña ha aflorado la demanda por los números relacionados con el proceso soberanista: el 01714, en homenaje al año que el independentismo venera, es uno de los más buscados, pero también lo fue el año pasado el 00155, por ciudadanos constitucionalistas.

    En Cataluña, además, hace ya ocho años surgió una competencia directa al Gordo. Jugada desde 2013 cada 31 de diciembre al mediodía, la Grossa (que coge incluso el nombre de la lotería estatal y lo catalaniza y feminiza y que además cuenta con un cabezudo) nació con la idea de aumentar los ingresos para disminuir el déficit de la administración autónoma catalana. Con el auge del conflicto político institucional, la Grossa se ha convertido para una parte de la población en un sorteo en el que resaltar el catalanismo.