El Gordo resultó viajero y repartido entre Villalba (Lugo), Málaga o Santander (Cantabria) - efe

El Gordo llena de suerte un pueblo de Lugo y el barrio de Chiquito de la Calzada

Villalba y Málaga se reparten 648 millones. La Bruja de Oro da su primer gran premio tras salir de Cataluña

Villalba (Lugo)/Málaga/MadridActualizado:

El Gordo de la Lotería de Navidad, el 71198, ha caído este viernes con intensidad en Galicia tras varios años siendo esquivo. La lluvia de millones, que se ha repartido por varios puntos de España, anegó de suerte especialmente a la localidad lucense de Villalba (14.000 habitantes). Emulando a los niños de San Ildefonso, los clientes del Bar Cascudo cantaban todos a coro. «71.198, cuatro milloooneeeeeees de eeeuroooos». Prácticamente las 150 familias de San Xoan de Alba habían comprado lotería de Navidad en el único bar que sobrevive en una parroquia rural dedicada a la ganadería, en el corazón de la comarca villalbese de la Terra Chá. El local adquirió una tercera parte de las 130 series del Gordo vendidas por la administración de lotería El Alcázar, que dejó 520 millones de euros en la zona. Este local de lotería fue el que más dinero repartió en toda España. La segunda administración, situada en la calle Mármoles en Málaga, ha dejado 128 millones de euros.

Aficionado a la lotería -«juego dos décimos cada semana»-, José María Eimil fundó el Cascudo en 1993. Le puso el nombre con el que es conocida la casa de su familia en el pueblo e, inmediatamente después, instauró la tradición de vender lotería de Navidad. Siempre eligió un número acabado en 8 y ayer le trajo suerte a todos los vecinos. «Del bar de Cascudo no nos moverán, del bar del Cascudo no nos moverán», gritaban los afortunados en el sorteo, mientras descorchaban el champán y abrazaban, agradecidos, al propietario y a su familia, que también se habían quedado con algún décimo. «A mí no me saca de trabajar», bromeaba Eimil, ya retirado.

Con lágrimas de felicidad en los ojos, Cristina ha explicado que había pasado toda la noche intranquila y que no durmió bien. «Fue como una premonición», aseguraba. Como la mayoría de los presentes en la celebración aún no acababa de creerse que le había tocado el Gordo. Con los premios muy repartidos, muchos eran conscientes de que tendrían que seguir con sus vidas, pero ahora con más tranquilidad. «Deudas no tengo, pero sí dos niños y ahora llevaré una vida más holgada, no tendré que preocuparme a final de mes», aseveraba Ana Belén Ferreiro. «Aquí todos somos familias humildes, la mayor parte ganaderos, nos vendrá muy bien», expresaba otro vecino.

La calle Pravia en el centro de Villalba fue el otro punto neurálgico de las celebraciones en la localidad lucense. La lotera Mari Carmen Fernández estaba siguiendo el sorteo por la televisión. Tan pronto cantaron el Gordo, sonó una llamada de la delegación de la Lotería en Lugo para avisarles de que ellos lo habían vendido. Mari Carmen, que no escogió ese número estaba satisfecha por haberlo vendido. «Es como una recompensa a tu trabajo», ha afirmaba. Minutos después de las 12 del mediodía, la administración ya era una fiesta.

La mayor parte de los décimos se han vendido en ventanilla. Uno de los afortunados que ha acudido a la administración ha sido el director del colegio Insúa Bermúdez de Villalba. Arturo Gómez compró 109 décimos para repartirlos entre los 27 docentes que forman parte del claustro y los seis trabajadores que completan la plantilla.

A mil kilómetros de Villalba, en unas cuantas calles del lugar de nacimiento del humorista Chiquito de la Calzada, a las 11.55 se paró el reloj cuando los niños Yossueff Salhi y Noelia Katiuska cantaron el 71198. Al populoso barrio malagueño de la Trinidad, que hace escasas semanas lloraba la muerte de uno de sus vecinos más ilustres, le ha entrado una risa nerviosa tras conocer que una de sus administraciones de lotería más señeras y antiguas, La Biznaga, había repartido 128 millones de euros tras vender 320 décimos del número premiado. El júbilo se apoderó rápidamente de la calle Mármoles, donde se encontraba el despacho regentado por Catalina Díaz, que no podía reprimir las lágrimas tras dar su primer premio importante.

El premio fue repartido entre un buen número de trinitarios que las pasan canutas para llegar a fin de mes. De ahí que la alegría se desbordara en el barrio y embargara la emoción de la lotera: «Ha sido una bendición para mucha gente que lo necesitaba», comentaba ante el asedio de los medios de comunicación.

[Comprueba aquí si tu décimo ha sido premiado]

El regreso a los clásicos

El Gordo pasó de largo el año pasado por a las administraciones de lotería que más premios reparten en España: La Bruja de Oro, en Sort (Lérida), y Doña Manolita (Madrid). Pero este viernes ha regresado a estos dos buques insignia de la fortuna. Curiosamente, a la Bruja le ha llegado el primer premio después de instalar su sede en Santander tras el exilio de su sociedad de Cataluña con motivo de la declaración de independencia; llevaba tres años sin que el Gordo dejara huella en este negocio. En total, ha entregado el primero, el segundo y cuatro quintos. El reparto de premios casi ha igualado a su competidora directa, Doña Manolita, que le ha superado con cinco quintos, haciendo que la histórica administración madrileña batiera su propio récord. «No recuerdo ningún año con tantos premios importantes en ningún sitio», comentaba la gerente, Concha Corona.

El Gordo ha agradecido también a Huesca, Jaén, Cantabria, Cádiz, Las Palmas, Murcia, Santa Cruz de Tenerife y Valencia. En Ávila, Tarragona, Zamora y Melilla no tuvieron nada que celebrar. Allí, el Gordo, nunca se ha dejado ver.