El alcalde de Llodio, de Bildu, condenado por no izar la bandera española en el Ayuntamiento

Un juzgado de Vitoria le impone una multa mensual de 1.500 euros hasta que la enseña ocupe el lugar que le corresponde

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El alcalde de Llodio (Álava), Natxo Urkixo, de Bildu, ha sido condenado por el juzgado de lo contencioso-administrativo número 3 de Vitoria a pagar una multa mensual de 1.500 euros por negarse a que la bandera españole ocupe un lugar destacado de la casa consistorial.

El caso se remonta a 2008, cuando el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco estimó un recurso de la Abogacía del Estado y ordenó que la enseña nacional se izase en el Ayuntamiento alavés. Siete años después, la sentencia del juzgado de Vitoria recoge que el alcalde es el «responsable directo» del «reiterado incumplimiento» del consistorio para acatar los mandatos judiciales.

La multa impuesta hoy deberá ser abonada hasta que la bandera esté colocada de forma apropiada. Es, además, una sentencia pionera: Urquijo se convierte en el primer alcalde del País Vasco condenado por este motivo.

En declaraciones a Efe, Urkixo se ha escudado en que ya ha situado la bandera española, junto a la ikurriña, en la parte superior de la casa consistorial, pero los tribunales consideran que esa no es la ubiciación que marca la Ley de Símbolos. Ley de la que Urkixo considera que se ha hecho una interpretación «política».

Pese a sus quejas, admite que la sentencia a priori no admite posibilidad de recurso por lo que no le quedará más remedio que obedecer. Desde la Delegación del Gobierno, encabezada por Carlos Urquijo, seguirán el caso para confirmar que efectivamente se acata la sentencia. De lo contrario, se darían los pasos para solicitar la inhabilitación del primer edil de Llodio.

En su jerga habitual, Bildu ha emitido un comunicado para «denunciar una vez más que el Estado español impone símbolos a las instituciones de Euskal Herria; el Estado español obliga a las instituciones vascas a colocar símbolos y banderas que de ninguna de las maneras siente como propias una gran mayoría de la sociedad vasca».