Ofrenda floral durante el acto de homenaje a Miguel Ángel Blanco
Ofrenda floral durante el acto de homenaje a Miguel Ángel Blanco - p. pazos

El PP recuerda a Miguel Ángel Blanco, «un ejercicio indispensable para la sociedad vasca»

Arantza Quiroga y Mari Mar Blanco encabezan el homenaje en Ermua al concejal asesinado por ETA en 1997

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«Su recuerdo y su memoria es un ejercicio indispensable para el conjunto de la sociedad vasca, oprimida durante tantos y tantos años por el terrorismo». Son palabras de Arantza Quiroga, líder del PP vasco, para poner en valor el acto celebrado en Ermua en homenaje a Miguel Ángel Blanco, asesinado por ETA en esta localidad vizcaína, y de cuyo secuestro se cumplen exactamente 18 años. Con una ofrenda floral junto al monumento a las víctimas, han acudido los principales cargos del PP vizcaíno, así como el delegado del Gobierno en el País Vasco, Carlos Urquijo.

Quiroga ha cerrado el acto tras una intervención de Mari Mar Blanco, hermana de Miguel Ángel, a quien ha indicado que tanto ella como su familia «si algo nos habéis dado es un ejemplo de dignidad, de coraje, de generosidad. Sobre todo un ejemplo de lo que es realmente un demócrata». «Su asesinato rompió definitivamente un silencio que nunca más volvería a escucharse en el País Vasco. La crueldad del atentado nos vacunó definitivamente en la lucha contra el miedo. Semejante horror nos ayudó a despojarnos de tanta cobardía para decir un claro 'no al terrorismo y sí a la libertad'. Abrió una puerta a la ilusión y a la esperanza», ha afirmado.

La presidenta del PP vasco, que ha echado en falta el «arrope institucional del Gobierno vasco», ha afirmado que «nada ni nadie podrá inducir un estado de amnesia colectiva» ante la violencia terrorista. La memoria de Miguel Ángel Blanco, «como la de los 845 asesinados por ETA», ha indicado, «nos recuerda la necesidad de forjar una sociedad compacta, lejos de esos políticos tan exquisitamente neutrales y amarrados al poder que solo han contribuido a dividirla».

«La realidad es que ETA ha dejado el solar vasco embarrado moralmente, resentido, y no se regenerará hasta que la memoria colectiva se asiente en un relato honesto y justo. Tenemos que ser constantes, fuertes y leales a nuestros principios democráticos para que ninguna muerte haya sido inútil», ha expresado Quiroga. Y se ha preguntado: «¿Puede haber normalidad si quienes justificaron los asesinatos se niegan a asumir la inmoralidad de su conducta, a aceptar la responsabilidad contraídas con las víctimas, a replantearse los planteamientos ideológicos con los que sustentaron su planteamiento?».

Así, ha afirmado que el poder «hegemónico» que hoy ostenta el nacionalismo se asienta es un «poder sesgado por la limpieza étnica provocada por el terror, por la presión de ETA de la que sus seguidores y otros resultan beneficiarios netos». Al gobierno vasco le ha recordado que «no merecen la misma consideración los que murieron que quienes los mataron, mutilaron, amenazaron o extorsionaron».

«Queda mucho camino por superar como sociedad. La batalla contra la impunidad también la vamos a ganar. Estoy convencida que como hemos sido capaces de derrotar al terrorismo, seremos capaces de escribir la verdadera historia de lo que aquí ocurrió. Ese es el único camino para el futuro de la sociedad vasca», ha cerrado Quiroga.

«Vuelvo con el corazón encogido»

Mari Mar Blanco ha admitido que «pensaba que 18 años después volver a Ermua me iba a costar menos», pero que cada vez que vuelve lo hace «con el corazón encogido y el estómago cerrado». Ha recordado que su hermano, «un gran amante de la libertad, «se negaba a vivir en una comunidad donde el tiro en la nuca, las bombas, el mirar a otro lado», donde se coaccionaba formaba «parte de la realidad».

La presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo ha asegurado que hace 18 años fue secuestrado su hermano pero «también comenzó el principio del fin de ETA, de la normalidad con la que algunos llevaban el día a día del azote del terrorismo». «Hoy podemos decir bien alto y bien claro que el Estado de Derecho ha derrotado policialmente a ETA» pero «queda que se disuelva. Y queda, asimismo, la «batalla por el relato final». «Hay que cerrarlo con justicia, no con equidad, con la verdad». Y ha lanzado un aviso al ejecutivo de Urkullu, a quien ha dicho que «las buenas palabras no nos valen», sino «los hechos»: «Nadie puede disfrazar a una víctima del terrorismo».

Bildu, ausente en el Ayuntamiento

El segundo acto de recuerdo a Miguel Ángel Blanco ha tenido lugar en el Ayuntamiento de Ermua, donde han participado representantes de todos los partidos (PP, PSE, PNV, Podemos e Irabazi) salvo Bildu.

El homenaje se ha celebrado en el hall del consistorio, donde el alcalde de Ermua, el socialista Carlos Totorika y Mari Mar Blanco han depositado un ramo de 18 rosas rojas junto al busto de bronce dedicado al edil asesinado por los terroristas. Han acudido varios representantes del PP, como su secretaria general, Nerea Llanos, además de la consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia.