Cómics y series de animación se unen a los disfraces, videojuegos o combates con espadas
Cómics y series de animación se unen a los disfraces, videojuegos o combates con espadas - ernesto agudo
expomanga 2015

Madrid abre sus puertas al mundo «friki»

La decimocuarta edición de la feria finaliza hoy con una oferta que va mucho más allá del manga

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Este sábado por la tarde decenas de miles de aficionados se reunieron en el Santiago Bernabeu para disfrutar del espectáculo ofrecido por 22 personas que saben jugar muy bien al fútbol. A seis paradas de metro, otro grupo de miles de personas se reunieron para jugar ellos mismos. Y también para disfrazarse, comprar cómics y conocer gente, todo ello en la decimocuarta edición del Salón del manga y la Cultura Oriental de Madrid, el Expomanga 2015. Una cita que se ha convertido en un lugar de reunión para el universo «friki».

Desde este viernes y hasta este domingo a las ocho de la tarde, los visitantes han acudido al Pabellón de Cristal de la Casa de Campo para disfrutar de la cultura japonesa representada por el manga (cómics), el anime (series de animación), el «cosplay» (disfraces), el Para Para (baile), los combates de sumo y los karaokes. Pero también ha habido hueco para las series y las películas occidentales (con Juego de Tronos o el Señor de los Anillos a la cabeza), los juegos de rol y de tablero, los videojuegos, los zombis y los combates con espadas recubiertas de espuma («soft-combat»), entre otras muchas cosas.

Peluches y disfraces en Expomanga (Ernesto Agudo)
Peluches y disfraces en Expomanga (Ernesto Agudo)

Por todo eso y en opinión de algunos visitantes, el elemento común que une al Expomanga no es ya el manga o la cultura japonesa, sino todo el universo «friki»: «Esto es una reunión de mucha gente a la que le gusta lo mismo, un lugar donde te sientes arropado y donde hay muy "buen rollo"», explicaba José, que iba disfrazado de un personaje de la serie de «Full Metal Alchemist». «En realidad, todo el mundo es friki de alguna cosa», concluía.

Orgullo «friki»

De hecho, podían encontrarse allí muchas personas que decían sentirse orgullosas de ser «frikis», pero solo si esa palabra se utiliza para hablar de una persona muy aficionada a algo y no se le añaden matices peyorativos. Blanca, que iba vestida de «maid», algo así como una criada al estilo japonés, decía considerarse «friki» y no entender por qué la afición al fútbol está aceptada socialmente y disfrazarse y leer manga puede estar mal visto.

Algunos trajes tienen varios meses de trabajo detrás (GLS)
Algunos trajes tienen varios meses de trabajo detrás (GLS)

Por ejemplo, algunas de los que se disfrazaron para acudir al Expomanga («cosplayers») comentaron que la gente se les había quedado mirando en el Metro. Pero a medida que los vagones se acercaban al epicentro de la feria, lo extraño era no ir disfrazado. Parada a parada iba aumentando la concentración de colegialas, «maids», vikingos, súper héroes y en general personajes salidos del manga o del anime japonés, con toda su colección de pelucas, espadas y demás parafernalia.

«Cosplay»: meterse en un papel

Tal como explicó Irene, en el «cosplay» el objetivo es disfrazarse, que se valore el trabajo que supone hacer el traje y meterse en el papel para que otros reconozcan al personaje . Por eso cuando alguien les pide hacerse una foto, la mayoría adopta una pose típica del héroe o villano al que intenten imitar. Diego comentó haber estado dos meses confeccionando su traje de «Buzz Lightyear» y haberse gastado unos 50 o 70 euros en materiales. Por su parte, entre y foto y foto que le pedían, un «Marine espacial» confesó haber empleado cuatro meses en su traje junto a una inversión de 200 euros. Pero también había opciones más sencillas, como trajes comprados por 40 euros o disfraces hechos con simples pelucas.

Uno de los objetivos del «cosplay» es imitar a un personaje (GLS)
Uno de los objetivos del «cosplay» es imitar a un personaje (GLS)

Después de hacer una larga cola, varias personas comentaron haber estado más de cinco horas esperando, los visitantes del Expomanga pudieron participar en un combate de «soft-combat», una modalidad de esgrima con armas históricas hechas con espuma. Tal como explicó Cristian, que lleva 10 años practicándolo y que pertenece a la asociación «Soft Combat Arena», «la finalidad del juego es hacer deporte y pasarlo bien». Además, los torneos que preparan en su asociación, con unos 300 miembros, permiten recoger donaciones para el banco de alimentos.

Mangas para todos

En el interior del pabellón, Alejandro, un ilustrador que firma como «Ku Kuro Yo», explicaba entre dibujo y dibujo que el manga había nacido en Japón después de la Segunda Guerra Mundial, sobre todo gracias a Osamu Tezuka, quien creó un prototipo de cómic inspirándose en los dibujos de Mickey Mouse. Según decía Alejandro, el manga se caracteriza por darle más peso a los personajes que las historias occidentales, y por ello tienen mucha importancia los personajes estereotípicos, como las «maids» o las colegialas, que suelen tener además varios tipos de personalidades. En su opinión, gracias a la diversidad de géneros, «hay mangas para todos».

Mangas, peluches y figuras en los puestos de la feria (GLS)
Mangas, peluches y figuras en los puestos de la feria (GLS)

En este sentido, Rubén explicaba en el stand de la editorial «Nowevolution» que ellos están especializados en manga para adultos y, para resaltarlo mostraba además varios ejemplares de temática homosexual (el yuri trata relaciones entre dos chicas y el yaoi entre dos chicos). Pero hay otros muchos tipos de manga, como el kodomo, para niños, el shonen, para adolescentes o el gore (violento) y el hentai (erótico) para adultos. En opinión de este editor, aunque «el manga todavía tiene la imagen de ser un cómic de segunda, poco a poco está aflorando en España», e incluso está surgiendo un producto nacional de calidad.

Pero el Expomanga no es solo un escaparate para exhibir y vender las novedades del manga. En el puesto de «Maid Land Costume Play» explicaban que también hay hueco para las camisetas de «fandoms», las series, los «game shows», peluches, figuras, libros de ilustración y demás «merchandising».

Los visitantes, ya agotados después de caminar por todo el pabellón, se dejaban caer por las esquinas y se acercaban hasta una barra repleta de bollos y refrescos. Entre las personas ajenas al mundo «friki» que ayer podían econtrarse por el Expomanga, Ana María, que estaba allí para acompañar a sus nietas, decía estar disfrutando de la feria, aunque confesaba no haber visto nunca nada parecido. Ya de vuelta, los disfraces se perdían entre los madridistas que volvían de ver el partido.