Fernando Villalonga deja el Ayuntamiento y se va a Exteriores
Fernando Villalonga exdelegado de las Artes del Ayuntamiento de Madrid - VICTOR LERENA
EXDELEGADO DE LAS ARTES

Fernando Villalonga deja el Ayuntamiento y se va a Exteriores

Ana Botella le nombró delegado de las Artes, pero tuvo que abandonar tras un dictamen del Tribunal Constitucional

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El diplomático Fernando Villalonga, exdelegado de las Artes del Ayuntamiento con Ana Botella –tuvo que dejar su cargo por una resolución judicial que impide a los municipios nombrar a no electos – deja el Ayuntamiento de Madrid, tal y como ha informado hoy ABC en su edición de papel.

Desde que un dictamen del Tribunal Constitucional obligó a la alcaldesa a sacar de su gobierno a los dos delegados sin acta de concejal, Villalonga había asumido las funciones de comisionado para la candidatura olímpica madrileña y presidente de las empresas municipales relacionadas con la cultura.

El fiasco de Madrid 2020 le vació también de esas competencias. Ahora se marcha a ocupar un cargo en el Ministerio de Asuntos Exteriores, aunque no se desvincula totalmente del Ayuntamiento, al que seguirá unido a través de alguna empresa de su sector público.

Villalonga es uno de los hombres de Ana Botella: la alcaldesa le nombró para ocupar la Concejalía de las Artes en su primer gobierno, el 30 de diciembre de 2011. Él no dudó ni un momento, aunque para ello tuvo que dejar un cómodo despacho de cónsul en Nueva York.

Polémicas

A Villalonga le siguió la polémica prácticamente desde su llegada al Palacio de Cibeles. Propuso un cuerpo de bibliotecarios voluntarios que permitieran poner en marcha centros que no funcionaban por falta de personal. Su propuesta, absolutamente razonable en un entorno anglosajón, no fue entendida en Madrid, donde se le acusó de querer suplir con voluntarios los empleos que no se cubrían.

No fue su única controversia: las tuvo a docenas. Por el ERE que al final no llevó a cabo en la empresa municipal encargada de las contrataciones culturales, Macsa; por su propuesta de poner el nombre de Margaret Thatcher a una calle; por un cruce de acusaciones con Paloma O’Shea, por traer del Centro Niemeyer a Natalio Grueso para dirigir la programación teatral madrileña... Durante estos 17 meses al frente del área de las Artes, en Madrid, le han faltado tiempo y presupuesto, pero nunca ideas.