Hautôvia: un microestado «independiente» en territorio madrileño
Vista aérea del territorio, el supuesto «Estado Soberano de Hautôvia» - truthbehind404

Hautôvia: un microestado «independiente» en territorio madrileño

Entre la Radial 2, la M-40 y el extremo oeste del PAU de Valdebebas una plataforma de artistas reivindica un Estado soberano

isabel miranda
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El Estado Soberano de Hautôvia no es un lugar a donde irse a vivir. Y no porque sea inhabitable, sino simplemente porque es un «país» desierto. Algunos dicen que es un sitio «fascinante» e incluso lo comparan con una isla hawaiana. Sin embargo, no está rodeado por las aguas cristalinas del Pacífico, sino por la Radial 2, la M-40 y el extremo oeste de Valdebebas.

Bajo el nombre de «Hautôvia», esta parcela de tierra madrileña de 318.000 m² se ha convertido en un «microestado» sólo reconocido por un limitado grupo de micronaciones. Su razón de ser surgió de la plataforma «Truth Behind 404» como un proyecto artístico basado en el activismo urbanístico y cultural. Querían reivindicar que el diseño de la ciudad volviera a ser «más de la gente y no tanto del mercado».

«Hautôvia es una apropiación ciudadana del territorio. No estamos buscando un país ideal, lo que estamos intentando poner en pie no es una utopía. Se trata de poner un límite a la penetración del mercado en el desarrollo de la ciudad y del espacio público», cuenta César Pérez, artista impulsor de la iniciativa.

Y pese a que nadie vive en esta pequeña «isla», según los cálculos de la plataforma cuentan 1.230 ciudadanos. Explican que es un país «a todos los efectos»: tienen bandera, moneda (el hautô), sello, pasaporte, placa identificativa para las matrículas de los coches y una asamblea que gobierna el país. Eso sí, ningún Estado les reconoce.

Mientras, la Asamblea planifica sus siguientes pasos. Entre ellos, el de nombrar un presidente. «En principio pensamos elegirlo por sorteo entre todos los ciudadanos, pero lo estamos pensando», dice Pérez. También planean instalar una placa permanente declarando el territorio libre del mercado o crear unas audioguías turísticas. «Es parte de la cosa irónica que tiene el proyecto: hacer una audioguía de un descampado. Pero lo interesante es darle sentido a ese sitio. Ése es el proyecto».

Por ahora se conforman con estas acciones. Pusieron en marcha un «crowfounding» o micromecenazgo este verano, pero no lograron alcanzar el objetivo de financiación (fijado en cinco mil euros) y se quedaron sin nada. «Si en algún futuro conseguimos el dinero suficiente, llevaremos nuestras reclamaciones soberanistas hasta el final. Esa parte de la “performance” es la que molaría: un tipo entrando a los juzgados de Plaza Castilla a reclamar la soberanía», cuenta el artista. Pero sólo se trata de una puesta en escena. «Tampoco pensamos que el Estado español vaya a decir: “Vale chicos, ahí tenéis vuestro Estado”».

Sin embargo, es posible que en un futuro no muy lejano, los conductores que pasen por la M-40 o la R-2 vean ondear una bandera en lo alto del territorio. Más que como una «performance», como la declaración de que se trata de un lugar único en todo Madrid. «Es un sitio fascinante: una zona elevada respecto al entorno, una especie de isla hawaiana desierta sin propósito, tan grande, sin que nadie tenga pensada una intervención y al lado de la ciudad…», comenta Pérez. «Como territorio, ese sitio vacío como una isla a la deriva me parece inigualable».