Novatada en el campus de Moncloa, a principios de curso
Novatada en el campus de Moncloa, a principios de curso - isabel permuy
madrid/universidad

Los profesores piden un «compromiso social» contra las novatadas

La Universidad Pontificia Comillas publica un trabajo sobre los efectos negativos de estas prácticas

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«Necesitamos protocolos de actuación y sanción que sean lo suficientemente amplios y eficaces. Hay abuso de poder pero para que haya más denuncias tiene que existir un proceso de investigación y esclarecimiento de los hechos», dice Ana Aizpún, coautora del libro NOvatadas. Comprender para actuar», junto con Ana García-Mina, vicerrectora de Estudiantes de la Universidad Pontificia Comillas.

Ambas, psicólogas, explican que las novatadas son «injustas, vejatorias y potencialmente problemáticas». Una de las conclusiones de su trabajo de investigación es que «urge el compromiso de toda la sociedad para erradicarlas». El libro es la primera investigación académica sobre las novatadas que se realiza en España. Lo han financiado el Consejo Nacional de Colegios Mayores Universitarios de España y la Universidad Pontificia Comillas.

El trabajo recurda, además, que «todas las novatadas son nocivas y, en por lo general, un abuso de poder. Llegan a constituir un delito». Lo peor es que, hoy, han salido fuera de los colegios mayores, se han instalado en los campus -o en casas particulares de los veteranos- y, además, se mezclan con macro-botellones, lo que supone una «mezcla explosiva».

Tanto Ana Aizpún como Ana García-Mina han recordado que, aunque las sanciones son solo lo único contra las novatadas y que muchas se quedan en el anonimato porque impera la ley del silencio, en Estados Unidos se está proponiendo que también se penalice al que no denuncie una vejación o, incluso, al médico que la atiende y se calla.