El establecimiento de la calle Serrano, 14
El establecimiento de la calle Serrano, 14 - isabel permuy

Álvarez Gómez abandona la Milla de Oro

Esta emblemática perfumería se va de Serrano 14 y cierra así su última tienda

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Mientras Amancio Ortega acicala en Serrano, 23 el que será el Zara más grande del mundo, Serrano 14 dejará de oler pronto a limón de levante, lavanda mediterránea, eucalipto, espliego, bergamota y romero. Estas esencias naturales –entre otras– que han aromatizado durante un siglo a cuatro generaciones de madrileños no volverán a comercializarse en la que ha sido desde hace 61 años la gran perfumería de Álvarez Gómez. Echa el cierre. Casi todos sus productos están en liquidación. Algunos hasta a la mitad de precio. Y aunque en el escaparate detallan como motivo de clausura «traslado», según informan desde el departamento de marketing: «Una tienda de Álvarez Gómez como hoy se la conoce, de perfumería multimarca, no volverá a existir».

Su idea es continuar comercializando el producto a través de internet o de grandes distribuidores. «Hay planes de tener otro establecimiento, pero a modo de sinergia», apuntan, aclarando que no hay un plan fijo ni local contemplado para una nueva ubicación.

La crisis ha sido el motivo que ha llevado a esta tienda a desaparecer físicamente de la tierra que les vio nacer en 1899 y crecer hasta hoy. En los últimos 15 años han ido traspasando otros locales que tenían. «La situación económica actual hace muy difícil sostener este negocio en el Barrio Salamanca», manifiestan desde Álvarez Gómez. Como otras empresas que han abandonado la Milla de Oro, ellos tampoco han llegado a un acuerdo con el edificio, propietario del local, para continuar renovando el contrato de arrendamiento a un precio razonable.

Tres primos emigrantes

El origen de esta perfumería se remonta a 1899, cuando tres primos, procedentes de León, decidieron montar su negocio en la capital. Herminio Álvarez Gómez, Belarmino Gómez y Emilio Vuelta Gómez empezaron a trabajar en la calle Peligros y posteriormente, en 1905, se instalaron en la calle Sevilla, 2. Allí pusieron por primera vez el rótulo de la tienda. Se eligieron los apellidos de Herminio porque fue el que más dinero desembolsó en la empresa. En 1912 empezaron a fabricar de modo artesanal, en el sótano de la tienda, el agua de colonia concentrada que llega hasta nuestros días.

En la posguerra, ya los descendientes de los fundadores se dejaron la piel por abastecer a un mercado carente de casi todo. Fueron los que más impulsaron el negocio. Adía de hoy, Álvarez Gómez está más centrada en la expansión internacional y la creación de nuevos productos. Su fragancia se extiende por Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Emiratos Árabes e Italia. La marca sigue prosperando. Su huella siempre quedará en Serrano.