La memoria de Madrid, a un clic
Uno de los operarios de la biblioteca digital escanea un original, que se incluirá en la web de uso público - jaime garcia

La memoria de Madrid, a un clic

La Biblioteca Digital de Madrid está escaneando el amplísimo fondo documental de la ciudad y lo ofrece a los ciudadanos por internet

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El Archivo de Villa custodia 27 kilómetros de estanterías con documentos de la historia de la ciudad. Como la Hemeroteca Municipal, o la Biblioteca Histórica de Madrid, son auténticos tesoros por descubrir, donde hasta ahora sólo buceaban eruditos e investigadores. Pero esto está cambiando, gracia al proyecto de la Biblioteca Digital, en marcha desde hace algo más de un año, y que facilita que todos estos documentos —escritos, imágenes, grabados, discursos, partituras, dibujos o cualquier otro soporte— puedan ser conocidos por cualquier ciudadano, incluidos los profanos, sólo con un «clic» del ratón del ordenador.

La Biblioteca Digital nace con un doble objetivo:procurar el acceso público a toda esta documentación histórica del Ayuntamiento de Madrid, y garantizar a la vez la conservación de estos documentos. Algo que, a simple vista, parece incompatible —por la antigüedad de los materiales originales, que en ocasiones los hace muy vulnerables a la manipulación—. Pero la tecnología se ha aliado en este caso con la historia: a través de un artesanal proceso de digitalización, todos estos documentos cuentan con «copias» que es posible descargarse en la red, de manera que el original no se vea alterado ni dañado, y su «alter ego» pueda ser consultado por todo aquel que lo desee. De forma fácil, cómoda y gratuita.

Así, a través de la página web memoriademadrid.es, se entera uno de esa pequeña intrahistoria que es la sal y la pimienta de la gran Historia con mayúsculas. Como que un tal Vicente Lunardi ascendió en globo aerostático desde la Puerta del Sol el 8 de enero de 1793, hace ahora 220 años, y que aterrizó poco después en Daganzo, a disparos de un vecino que sufrió una fuerte impresión al ver aquel artefacto que se acercaba desde el aire.

Napoleón, invasión en globo

O que el propio Napoleón pensó en introducir 250.000 hombres en España atravesando los Pirineos en 250 globos aerostáticos, en los que pensaba introducir soldados, caballos, tiendas y cañones. Todo ello, convenientemente documentado con reproducciones de los originales donde se explica, con todo detalle, el plan.

Los responsables de la Biblioteca Digital, ubicada físicamente en el centro cultural Conde Duque, son Juan Ramón Sanz y Gilberto Pedreira. Dos apasionados de su trabajo que se han impuesto como misión convertir esta utopía en realidad: que la casi inagotable fuente de recursos históricos de Madrid esté al alcance de expertos y legos.

Su entusiasmo y dedicación han conseguido que lo que nació como un poryecto en 2005 —en el Libro Blanco para la implantación de la Sociedad de lInformación— y quedó luego, por falta de presupuestos, metido en un cajón, haya resucitado de cara a los actos del bicentenario de mayo de 1808. Y a partir de ahí, haya despegado definitivamente, sobre todo después de que el Plan Avanza, del Gobierno Central, les proporcionara una ayuda económica trianual que supuso el «oxígeno» necesario para seguir adelante.

La documentación con que trabaja la Biblioteca Digital sale del Archivo de Villa, de la Biblioteca Histórica de Madrid, de la Biblioteca Musical «Víctor Espinós», de la Hemeroteca Municipal, de la Imprenta Municipal, de los museos de Historia y de Los Orígenes, del servicio de Cartografía Histórica del Ayuntamiento, de algunas juntas municipales como la de Centro ...

Curiosos, historiadores, investigadores

Todos estos documentos se están digitalizando y las copias «subidas» a la página web, en un proceso que combina las últimas tecnologías con la más pura artesanía: escanean hoja por hoja.

Los originales se capturan al cien por cien de su tamaño. Esa copia se guarda, y se hace una segunda que es la que se sube a internet, y con la que se puede «trabajar»: hacerle la marca de agua, bajarle la resolución, etcétera. De este modo, el original queda siempre resguardado, a la vez que la copia es visible por cualquiera que muestre curiosidad por el tema. «Nuestros usuarios son el curioso, el amante de la historia de la ciudad, el usuario avanzado y el experto, el investigador», explican los responsables de la Biblioteca Digital.

Además de los contenidos señalados, la página web «memoriademadrid» añade otros relacionados, por ejemplo, con el teatro: «Están las copias de trabajo que le daban al actor para ensayar, que a veces son la única prueba que queda de determinadas obras;es una magnífica manera de ver todo lo que se representó en Madrid, que es como decir en España, en el siglo XVIII», indican.

Monográficos

Una tercera oferta son los contenidos especiales: monográficos sobre el Dos de Mayo de 1808, sobre los Cien Años de la Gran Vía, o en breve, otros sonbre la Banda Sinfónica Municipal —también centenaria—, la ermita de San Antonio de La Florida o el Templo de Debod —con la posibilidad de ver la reproducción virtual de los colores originales de su decoración interior—.

Del cruce de datos de las distintas fuentes históricas de las que beben, resultan combinaciones muy ricas:la posibilidad de seguir y completar un expediente cuyas piezas fueron separadas décadas o hasta siglos atrás. Ola utilización de los planos georreferenciados de los distintos edificios que existían en Madrid en 1800, datos que permiten levantar virtualmente la imagen de estos inmuebles, y «ver» cómo era en realidad el Madrid de hace doscientos años.

A finales de diciembre, la Biblioteca Digital ofrecía 42.000 documentos y 2 millones de imágenes. Pero esta cifra crece día a día, por el trabajo de quienes ocupan su jornada laboral escaneando nuevos documentos que ofrecer a los ojos de los vecinos más curiosos. Que cada día son más:las visitas que reciben rondan las 300.000, y han aumentado un 60 por ciento en el último año.

Como la tecnología permite que, literalmente, el saber no ocupe lugar, los amplísimos fondos públicos sobre la historia de Madrid van alojándose, gracias a esta iniciativa, en un limbo informático que crece cada día, y promete hacerlo más aún: en estos momentos, por ejemplo, la Biblioteca Digital está en negociaciones con el Instituto de Estudios Madrileños, para firmar un convenio que permita a «memoriademadrid» difundir también los fondos patrimoniales de esta centenaria institución.