«Pedimos otra autopsia: Gabriel no murió en la laguna por accidente, lo mataron»
Ginel y Mirabella, los padres del menor fallecido, en su casa de Vicálvaro - jose ramon ladra
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«Pedimos otra autopsia: Gabriel no murió en la laguna por accidente, lo mataron»

El juez se niega a un segundo examen forense y archiva el caso del niño ahogado en Vicálvaro. La familia ya ha contactado con el doctor Frontela, que se ha interesado por el caso

carlos hidalgo
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En casa de los Vidrascu también ha sido Navidad. Lo decía hace unos días un árbol adornado. Son cristianos ortodoxos y no quisieron olvidar que en esas fechas se conmemora el Nacimiento de Jesús. El Redentor. Porque el espíritu de Mirabella y Ginel no puede ser más descorazonador. A la tragedia de perder a su hijo Gabriel, de apenas 12 años, en circunstancias cuanto menos misteriosas y extrañísimas, suman la amargura de que el juez les impida una segunda autopsia del cuerpo; a través de la Asociación Sandra Palo, han contactado con el prestigioso forense sevillano Luis Frontela, para un nuevo examen. Pero el juzgado de Instrucción número 11 de Madrid acaba de denegárselo. Y ha archivado el caso: Gabriel murió por accidente en la laguna de Vicálvaro, tras sufrir un corte de digestión. El abogado de la familia ha recurrido el veto ante la Audiencia Provincial de Madrid

El doctor Frontela ve indicios de que podría no tratarse de un accidente

En el informe del Instituto Anatómico Forense hay errores de bulto. Por ejemplo, consta que 15 años, cuando en realidad contaba con 12. También reseñan los médicos que murió dentro de las primeras 24 horas posteriores a su desaparición... tras 15 días sumergido. Gabriel desapareció el 24 de septiembre y su cadáver fue hallado flotando el 4 de octubre. Es decir, a los 10 días, no 15.

El cadáver también presentaba un hematoma en el hemitórax derecho y, tal y como consta en la autopsia, tenía un abultamiento en la cabeza, con pérdida del cuero cabelludo. Pero para el forense nada de ello parece relevante. El doctor Frontela cuenta ya con toda la documentación del caso y, tras un primer análisis de los informes, ve indicios de que en ellos no se avala la conclusión del forense de Madrid.

Cayó desde 25 metros de altura

Los padres del niño afirman, tajantes: «No estamos de acuerdo con que todo haya sido un accidente. Cada zapatilla apareció en un lugar distinto». ¿Qué le pasó, entonces? «Creemos que a nuestro hijo lo mataron», sentencian.

La versión policial no puede ser más equidistante, aunque, claro, se basa en buena parte en el único examen forense practicado. Gabriel, dicen nuestras fuentes, murió accidentalmente, ahogado. La tesis que se baraja es que el niño acudiera a la laguna y, tomando una tabla de surf que allí encontró, se adentró en el agua. Pero no sabía nadar. «Pero en la propia autopsia consta que había 25 metros de caída hasta el agua», explica el abogado de la familia, apostillando, por tanto, que es prácticamente imposible que el chaval se sumergiera de «motu propio».

Un vecino vio la tarde de autos a seis niños salir corriendo de la laguna de Vicálvaro

Alguien, sostienen en el entorno de la víctima, tuvo que provocar que cayera al agua. Hay dos testimonios bastante reveladores. Uno de ellos, de un vecino del barrio, detalló que sobre las siete de la tarde del día de la desaparición vio a seis niños de entre 13 y 15 años salir corriendo de la zona de la laguna hacia Vicálvaro.

Mirabella y Ginel exigen una segunda autopsia que no costará un euro a las arcas públicas. «¿Por qué el juez no nos permite hacerla? Hemos ido a hablar con él, pero nos ha recibido la secretaria judicial. Sólo queremos quedarnos tranquilos, porque no sabemos de qué ha muerto Gabriel.

«¡Estoy harta de la vida!»

«Cuando iba con el niño a la piscina de la mujer en cuya casa trabajaba, a él no le gustaba el agua. No sabía nadar. Y la laguna no es para nada un sitio accesible para los niños», explica Mirabella. La mujer, de apenas 29 años, se encuentra desesperada. «¡Estoy harta de la vida! No puedo salir adelante ¿Qué es lo que quieren de nosotros? ¡Ya no podemos más! No podemos dormir bien ni descansar. Estoy muy mal. ¡Voy a ser yo quien se tire ahora a la laguna!», exclama, casi fuera de sí.

Pero les quedan otros dos hijos por lo que seguir adelante. Los hemanitos pequeños de Gabriel, una niña de 10 años, que está en manos de un psicólogo tras lo ocurrido, y un crío de 6.