Imágenes de la "Survival Zombie" en Cabanillas del Campo
Imágenes de la "Survival Zombie" en Cabanillas del Campo - fotos: p. b.

El virus zombie ataca en Cabanillas del Campo

La quinta edición del juego de rol en vivo «Survival Zombie» congregó a unos 1.500 jugadores, que intentaron «sobrevivir» a la infección durante toda la madrugada del sábado

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Cabanillas del Campo se convirtió durante varias horas en el escenario del comienzo del fin del mundo. Unas 1.500 personas intentaban sobrevivir a una infección que les convertiría en muertos vivientes y que les haría unirse a las hordas de zombies que campaban libremente por el pueblo, acechando en edificios, caminos y calles. Pero no era el rodaje de ninguna serie del estilo de «The Walking Dead» o película como «Resident Evil» -aunque a juzgar por los escenarios, en nada las tenía que envidiar-, sino un juego de rol en vivo, la « Survival Zombie», que ya va por su quinta edición y que convierte pueblos enteros en una zona en cuarentena ante un virus letal que ni siquiera el mal tiempo pudo parar.

La plaga se extendió desde las 22.00 horas, aunque los participantes, venidos desde puntos de toda España, ya comenzaban a llegar al pueblo desde por la tarde. Ataviados con chubasqueros, mochilas repletas de víveres, cuerdas, linternas y otros útiles para la supervivencia, se arremolinaban en la plaza del Ayuntamiento, esperando a que alguien de la dirección diese alguna pista. La mecánica parece fácil: hay que evitar que el virus te infecte desde las 23.00 horas que comienza el juego hasta las 7.30 horas de la mañana, cuando acaba. «Pero no solo te basta con sobrevivir, tienes que recabar todas las pistas», explica Rocío, quien se anima a participar en su primera «Survival Zombie» tras la grata experiencia de algunos de sus compañeros de grupo, que ya van a por la tercera.

Más enemigos

Sin embargo, los zombies (quien con un simple roce pueden infectar a cualquiera) no son el único peligro. Las fuerzas armadas, que en principio velan por la seguridad de los ciudadanos, pueden convertirse en tu peor enemigo. «Dan pistas falsas que te pueden llevar a kilómetros de donde se desarrolla el juego. O pueden decirte que te llevarán a algún lado en sus jeeps y dejarte en medio del campo tirado», comenta Irene. De momento, lo único que hacen es velar porque el hospital de campaña esté a salvo de aún no se sabe muy bien qué y de contestar con un escueto «no podemos revelar información» a todo aquel que pregunta. Junto a ellos y entre los supervivientes también se encuentran personas «infiltradas» de la organización que se aseguran de que se cumplen las reglas. Así, el pueblo entero se convierte en una enorme yincana, sin límites más allá de la resistencia de los supervivientes, que pueden cambiar su estatus durante el juego «de supervivientes a zombies o de supervivientes a ganadores», según explican en su página web.

Una nueva edición, una nueva historia

«Cada edición es diferente, y no tienes ni idea de lo que va a pasar», comenta Irene, una de las integrantes del grupo «La comunidad del anillo» -ellos mismos se autodenominan así-, quienes han comprado sus entradas y vienen dispuestos «sobre todo a pasarlo bien». Junto a ellos, otras personas portan máscaras y otros disfraces. «Aquí no gana el que vaya rápido, sino el que piensa con la cabeza, tiene constancia, un ritmo y, sobre todo, un plan», explica Fran, quien a pesar de que se rompió la rodilla en su primera experiencia, no ha dudado en apuntarse a otras dos. Tienen claro el objetivo, aunque todos desconocen cuál es la historia. En la primera edición, los últimos supervivientes tuvieron que entrar en un edificio atestado de zombies y «matarlos» para conseguir llegar sanos y salvos. En otra anterior, los participantes tuvieron que tirarse a una piscina en busca del antídoto. En Cabanillas, a las 22.00 horas, a los supervivientes aún les quedan muchas horas por delante para conocer el desenlace final de la historia.

Principio de infección

Los primeros movimientos empiezan. Un grupo de médicos llega hasta el hospital de campaña instalado en la plaza del Ayuntamiento y vigilado por el Ejército. Un predicador de bata blanca comienza a chillar a la multitud: «¡Nadie os podrá salvar!». Las decenas de personas que se acercan a ver qué es lo que pasa en la plaza, no entienden nada. Mientras, algunos científicos empiezan a realizar las primeras pruebas de infección entre los supervivientes, que les acompañan entre la risa y la desconfianza. De repente, un grupo comienza a correr, propagando la histeria entre todos los jugadores: «¡Por favor, detrás de las vallas de seguridad!», indican los militares. Acaba de irrumpir un grupo de zombies que el Ejército abate con sus armas. Ha comenzado la plaga.

Tras este primer contacto con el juego, el escenario se abre por todo el pueblo. Durante horas, los supervivientes tendrán que eludir a los zombies y buscar pistas con ayuda del mapa que la organización les ha entregado, y en el que figuran una serie de lugares clave para el desarrollo del juego. Estas zonas incluyen desde edificios oficiales, como el polideportivo o el centro joven, a bares donde reponerse durante toda la noche. La historia se desarrolla siempre de forma diferente. Esta noche en Cabanillas los supervivientes deben intentar recoger una serie de letras, que forman la palabra «zombies WRG» (WRG son las siglas de World Real Games, la empresa que organiza este evento). Al final, solo unos cuantos logran sobrevivir y recoger las pistas a tiempo. «El final ha sido impresionante, aunque muy duro, porque todo estaba plagado de zombies», explica Héctor, quien consiguió recoger todas las pistas junto con sus tres amigos. Los supervivientes fueron rescatados por un helicóptero para ponerlos a salvo. «Creo que repetiré», «una gran experiencia», «ha estado genial», comentan algunos participantes en las redes sociales.

Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos del Ejército y los supervivientes, el virus se sigue propagando, y los próximos enclaves que recibirán la visita de esta temible enfermedad las localidades de Archena (Murcia) en mayo; Olías del Rey (Toledo), en junio; y Sestao (Vizcaya), en julio. La fiebre zombie llega para quedarse.