La conselleira de Medio Ambiente, Ethel Vázquez durante la presentación del anteproyecto
La conselleira de Medio Ambiente, Ethel Vázquez durante la presentación del anteproyecto - efe

La ley que luchará contra el «feísmo» incorpora 8 de cada 10 propuestas

El anteproyecto de Lei do Solo simplifica el lenguaje y sitúa su paisaje como símbolo

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«Estamos ante una de las principales leyes de la década». Con esta contundencia el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, presentaba ayer el anteproyecto de Lei do Solo, que ahora será remitido al Consello Económico e Social de Galicia como paso previo a su tramitación parlamentaria. Feijóo compareció con la conselleira de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas, Ethel Vázquez, para explicar los pormenores de un texto que pretende simplificar al anterior, con una reducción de más de un 30% de sus artículos y un lenguaje más fácilmente comprensible para las administraciones y los ciudadanos.

El principal eje que vertebra la nueva regla es la máxima de buscar un «urbanismo responsable» y establecer las bases para ordenar todo el territorio de la Comunidad. Por ello, uno de los mayores avances es la dotación para los concellos más pequeños —menos de 5.000 habitantes— de un marco legal para sus planes urbanísticos. Del mismo modo, a los de mayor tamaño se les dará mayor libertad para establecer su ordenamiento y se agilizarán los trámites. El objetivo es que «ningún concello gallego» carezca de normas urbanísticas a corto plazo.

Una de las cuestiones de la que más orgulloso se mostró Feijóo es que la nueva ley ha sido fruto del diálogo entre todos los actores implicados, con hasta 35 reuniones sectoriales e incorporando «un 80% de las propuestas que se trasladaron», por lo que mantiene la esperanza de que, una vez entre vigor, «pueda perdurar en el tiempo».

Valoración del rural

Conscientes de que más de un 90% del territorio gallego es rural, el texto promueve su suelo como productivo y fomenta los usos que no supongan una contradicción con la protección del medio. Para conseguir una vista armónica, las nuevas construcciones rurales no podrán tener un volumen de edificación mayor al de las tradicionales de la zona ni características notoriamente diferentes en color o materiales; deberán tener menos de 7 metros y encuadrarse en una parcela de un mínimo de 2.000 metros cuadrados.

Además, se valora al paisaje como «símbolo identitario» gallego, para poner énfasis tanto en la rehabilitación de lo ya construido como en la finalización de obras empezadas para poner coto al denominado «feísmo».