El «voto trampa» que el BNG ofreció para descabezar el Ayuntamiento de Ramirás

Con su dimisión «in extremis», la regidora más veterana de España sirvió en bandeja el Consistorio a su lista, la popular. La edil del PSOE se quedó y perdió

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Ramirás sigue siendo un pequeño pueblo de la provincia de Orense. Icónico del juego democrático que se ha producido estos días en miles de municipios. Sintomático del fuego cruzado entre partidos que no se han entendido pese a compartir afinidades ideológicas. Y representativo de los múltiples acuerdos que se han forjado a última hora por una dejación de funciones o una mezcla de intereses. Ubicado en la comarca de Terras de Celanova, 1.800 habitantes, la mayoría de corte envejecido, repartieron sus votos entre PP, PSOE y BNG, de modo que la arbitrariedad de los sufragios fue tal que quiso que hubiera un empate entre los cuatro ediles populares y otros tantos para los socialistas. En los días previos a la constitución de los ayuntamientos españoles, en Ramirás no faltó de nada: el concejal de la formación frentista se reunió con el PP y exigió la dimisión de la alcaldesa María Pilar Otilia López, con más de 40 años de bastón de mando a sus espaldas, como condición «sine qua non» para otorgar su voto abstencionista y dejar el Consistorio en manos de esta lista. La septuagenaria cumplió. El edil nacionalista, Marcos Meléndez, hizo lo propio con el PSOE liderado por Isabel Gil, a la que miembros de esta formación tacharon en conversación con ABC de «cacique, tirana y mala persona» horas antes de la formación expeditiva del Ayuntamiento orensano. El trato entre BNG y PSOE se había roto unilateralmente. Las condiciones del edil decisivo estaban claras: no pactaría con las cabezas de lista ni a la diestra ni a la siniestra. María Pilar Otilia, sin decirlo pública y airadamente, se fue. Ante la llamada de este periódico dos días antes de la formación del Consistorio, aseguraba que su destino era «cambiar partido por partida» y que se iba a dedicar, a sus largos 76 años, a dar paseos y jugar a las cartas. Con este gesto, María Pilar sirvió en bandeja el Consistorio a la lista popular.

Mientras, la guerra BNG-PSOE estaba abierta. En una carta a los medios de comunicación que no tiene desperdicio, la médico de profesión Isabel Gil, que había sido candidata nacionalista en 2003 y había dado el salto a las huestes socialistas para tratar de hacerse con el Consistorio por mor de «malas artes» (criticaron desde filas del Bloque), acusaba al BNG de poner su dimisión sobre el tapete de las negociaciones.

En su misiva, la tránsfuga nacionalista sugería que había «intereses ocultos» del BNG para no querer formar un gobierno de progreso en Ramirás y preferir al PP. «La dimisión de Pilar Otilia López me parece justificada -concedía Gil-, porque en Ramirás llevamos ya demasiados años de retrocesos. No olvidamos su dedo dictatorial, que funcionó cerca de 40 años. Pero pedir también mi dimisión como candidata del PSOE me parece un argumento demasiado pobre».

La norma «no nacional» del BNG

Y ataca a la yugular del partido frentista: «Me gustaría saber por qué el portavoz nacional del BNG, Xavier Vence, defiende que en Galicia su partido nunca permitirá gobiernos del PP y aquí en Ramirás se salta su propia norma». ¿Qué intereses espúreos impiden al BNG formar una coalición con el Partido Socialista cuando se le ofrece la Tenencia de Alcaldía para que puedan desarrollar sus propias políticas o también llegar a acuerdos puntuales siempre que busquen el bien común de sus vecinos?», se cuestiona la edil orensana. Continúa: «Es inaudito que el BNG, tras 40 años de gobierno-desgobierno del PP no permita ahora el ansiado cambio». Gil Álvarez añadía una postdata sentimental: «Desde mi niñez, fui criada y educada por un socialista, mi padre, que amaba su tierra tanto o más que a su país. En su memoria seguiré luchando desde la izquierda para procurar un cambio en este Ayuntamiento y también en mi país, con el BNG o sin él».

Las relaciones entre BNG y PSOE son tensas en toda Galicia

La cruzada no se hizo esperar y Ramirás fue el escenario también de las relaciones tensas que mantienen ambas formaciones en el conjunto de Galicia. Los nacionalistas calificaron la suya de una posición cerrada, así que el pasado sábado hacia las 11.00 horas, se abstuvieron en la votación. El «número dos» de la candidatura popular, Juan Carlos Rodríguez Matías, se convirtió el pasado sábado 13 de junio en el alcalde de esta población orensana.

En un comunicado y rueda de prensa públicos, el BNG quiso manifestar que a pesar de que estaban en las antípodas ideológicas del PP y votar a favor hubiera sido un pacto «contra natura» e «inviable», sí se plantearon la posibilidad de votar PSOE, y que con que hubiese dimitido Gil como candidata en favor de otros compañeros de partido, como el propio ejemplo acaecido en la ciudad de Lugo, que mantendrá de primer edil a un socialista, y de Foz, la unión de las izquierdas en Ramirás se daba por sentada. No obstante, y siempre a juicio del BNG, Isabel Gil demostró «actitudes caciquiles y antidemocráticas con los vecinos, así como faltas de respeto», por lo que el resultado es que los nacioanlistas dejan la «patata caliente» en el tejado del PSOE: «Desde el BNG entendemos que facilitar la Alcaldía al PSOE en esta situación sería un acto de irresponsabilidad manifiesta, nada mudaría y seguiríamos perpetuando el atraso, el autoritarismo con distintas siglas; en definitiva, la falta de garantías para la regeneración democrática. Es, pues, responsabilidad del PSOE que en Ramirás pueda seguir gobernando el Partido Popular».

«El PSOE es responsable de que siga gobernando el PP en Ramirás»

Y añaden los frentistas: «Estamos convencidos de que no es suficiente con mudar de actores (Pilar o Isabel) si no hay cambios reales. Para nosotros, la verdad, la honradez y la repsonsabilidad están muy por encima de una simple máquina de conseguir votos a cualquier precio».