Pedrayo, descansando en su casa de Trasalba (Orense)
Pedrayo, descansando en su casa de Trasalba (Orense) - abc

El día que la universidad habló gallego

En su despedida como profesor universitario, Otero Pedrayo usó el gallego. Ayer se conmemoró el aniversario de esa mañana en la que el catedrático rompió las reglas

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Hace 57 años, el profesor Ramón Otero Pedrayo enmudeció a una sala repleta de alumnos y profesores que habían acudido a escuchar la que sería la última lección del galleguista en las aulas de la Universidad de Santiago. En el Paraninfo de la antigua facultad de Filosofía, el catedrático improvisó un discurso de despedida grabado en la mente de todos los que asistieron a esa clase magistral. Un discurso que, «quizás porque se sintió en la obligación de hablar en lo que había defendido toda su vida», Pedrayo pronunció en lengua gallega. Pocos recuerdan el contenido de sus primeras palabras, eclipsadas por el sonido de un idioma prohibido en las aulas y vetado para profesores y alumnos.

El actual presidente de la Real Academia Galega, Xesús Alonso Montero, era una de las alrededor de trescientas personas que aquella mañana quisieron despedir al literato. «Yo tenía 29 años y era catedrático de Lengua. La reacción al escucharlo hablar en gallego fue de desconcierto. Nunca había oído usar el gallego desde una tribuna», rememora Montero. El impacto que ese relato causó en el actual presidente de la RAG desempolvó un altercado que él mismo había protagonizado un año antes al pedir permiso al decanato para hablar «diez minutos en gallego en la entrega de unos premios literarios». «Me lo negaron y tuve que hacerlo en castellano, que era el idioma que se usaba en la universidad», narra Alonso Montero a ABC a modo de postal de la situación del momento.

En el aniversario de la última intervención del autor de «Arredor de sí» , decenas de personas volvieron a reunirse este martes en el Paraninfo universitario para rendirle homenaje por «la valetía demostrada» ese 5 de marzo del 1958. Desde la misma tribuna de oradores que Pedrayo ocupó para ofrecer su última lección, ayer el presidente de la fundación que lleva su nombre, Víctor Freixanes, elogió la figura del intelectual orensano. Un hombre al que definió con un sólo término: energía. También presente en el acto, el presidente del Consello da Cultura Galega, Ramón Villares, otorgó a Pedrayo la creación del concepto de «tierra» a través del que el escitor fue capaz de «interpretar la sociedad moderna y atisbar la salidas hacia el futuro». Por su parte, el presidente de la RAG confesó que cuando le preguntan acerca del contenido del discurso que Pedrayo vocalizó esa mañana no sabe qué contestar. «Yo recuerdo la música, no la letra. Todos quedamos sumergidos místicamente. No hablaba Don Ramón, hablaba el Pórtico de la Gloria, la plaza de la Quintana, la Catedral de Santiago».