El empresario lalinense Florentino Cacheda, en su fábrica textil
El empresario lalinense Florentino Cacheda, en su fábrica textil - miguel muñiz
ENTREVISTA Florentino Cacheda / Empresario y fundador de Florentino

«Fabricando en Lalín damos más calidad que nuestra competencia»

El lalinense echa la vista atrás y, con su experiencia sobre la mesa, se permite la licencia de aleccionar a la juventud de hoy

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Se hizo a sí mismo en una época donde ser diseñador y empresario textil y, a mayores, ser todo ello y gallego, era una quimera. «Me quería demostrar que podíamos hacer cosas en Lalín y que los gallegos no éramos tan tontos como parecía que nos querían tomar». De esa idea nació Florentino, hoy una empresa consolidada en un sector en constante evolución. Su fundador, el lalinense Florentino Cacheda, echa la vista atrás y, con su experiencia sobre la mesa, se permite la licencia de aleccionar a la juventud de hoy en día.

—Florentino lleva medio siglo en pie. ¿Cuál es la clave del éxito?

—La constancia y la ilusión. Yo tenía la necesidad de demostrar que era capaz de hacer cosas y seguí ese estímulo. Al final decidí que Lalín era el sitio donde tenía que hacer esas cosas y estoy contento, no me arrepiento de ello.

—¿Producir en Lalín es un elemento diferenciador ante la vorágine del «made in China»?

—Desde el punto de vista de valoración del producto y calidad, indudablemente. Optamos por esto por varias razones. Primero porque socialmente tenía esa obligación, la de mantener los puestos de trabajo. Segundo, porque damos mucha más calidad que la competencia. Y tercero porque a mí me gusta mucho la industria [Ríe]. Hay una cuarta razón básica, y es que nuestro producto, allí a donde va, tiene un valor añadido, que es ser hecho en España.

—Después de tantos años, ¿cómo se reinventa uno?

—Constantemente estás tocando cosas diferentes, tienes que analizar el mercado, viajar y fijarte en cómo vive la gente. En este punto también tenemos la ventaja de fabricar desde aquí. Porque si a mí o a nuestro equipo de diseño se nos ocurre una prenda, al día siguiente la podemos tener hecha. Estudiamos cada una de ellas y las mejoramos porque tenemos los medios. La respuesta es mucho más rápida si lo haces tú que si lo haces en China.

—¿Es más fácil vestir al hombre de hoy o al de ayer?

—El nivel de exigencia de hoy no es el de antes. Antes era una minoría, ahora es una mayoría importante y el hombre evolucionó mucho en el vestir.

—¿Y es más difícil vestir al hombre o a la mujer? Hace poco sacó una línea femenina.

—No es más difícil, es más creativo y te permite hacer más cosas. Cuando empecé, París era la cuna de la moda de mujer y yo no podía seguir en Lalín teniendo París allí. Por tanto, me dediqué al hombre porque era más fácil realizarlo en aquel momento, pero me gustaría hacer una colección de mujer. El problema es que ahora tengo poco tiempo.

—Tiene tiendas en Reino Unido, China, Corea, Tailandia... destinos muy diferentes. ¿Qué guardan en común para que haya decidido apostar por ellos?

—El proceso de fabricación en casa nos da la libertad de trabajar con cualquier país con posibilidades de éxito porque nos adaptamos a sus características. No es el mismo patronaje para China que para Reino Unido. Además, ahora no hay una moda exclusiva de una edad, pero sí de una manera de pensar.

—¿Dónde quiere abrir una tienda?

—En Nueva York. Creo que podemos llegar a conseguirlo. Estamos con eso.

—¿Los jóvenes de hoy en Galicia pueden llegar a imitar su trayectoria?

—Hoy, la juventud está más preparada, más formada. Hay gente muy buena, pero también es verdad que la vida fácil crea personas que no tienen mucha consistencia en el sentido del sacrificio.

—¿Se ha perdido el valor del esfuerzo?

—Sí, en la vida cómoda cuesta más sacrificarse. Cuando tienes ilusión, el sacrificio casi no cuenta. Aún así, ahora también hay gente con ilusión y vocación, pero el entorno es peor.

—¿La afectó la crisis a Florentino?

—Las exportaciones fueron muy grandes y nos compensa lo que perdimos de mercado nacional, pero la crisis sí que la vivimos porque la sociedad está impregnada de crisis, tanto moral como económica. Quizás porque fuimos austeros, no nos dedicamos a hacer grandes negocios en otros sectores. Si eres emprendedor sólo por cuestiones económicas, que sí son importantes, te desvías en la primera oportunidad.

—¿Y nota la recuperación?

—Una cosa está clara: la economía no se arregla en dos días. España tardará años en ser lo que fue. En todo caso, hay una cierta alegría en el sector comercial. Aún así, las guerras nos afectan mucho. Tenemos clientes en Ucrania y en Rusia que no tienen dinero.

—¿Y afecta la convulsión política?

Una parte muy importante de la economía es la autosatisfacción de un país, la alegría. Sin un fondo ético de las personas, los países llegan a poco.