El ganchillo ya no es solo cosa de abuelas

El croché vuelve a estar de moda, y sus productos causan furor como una de las tendencias más demandadas en Galicia

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Hace no mucho que las abuelas conformaban una de las estampas más habituales de una generación. El ganchillo parecía ser su monopolio, y los patucos, bufandas y mantas de lana los regalos con los que abrigaban a sus nietos. Los tiempos han cambiado y, con ellos, se han invertido las tornas. Otra generación viene ahora pidiendo paso y parece haber tomado el relevo. Para algunos la afición ha surgido de la nada y de repente, para otros la han heredado. Cualquiera que sea la razón que lo ha motivado, lo cierto es que el croché vuelve a estar de moda, y sus productos causan furor como una de las tendencias más demandadas de la actualidad en la Comunidad gallega.

Silvia Valverde, directora de una sucursal de Abanca, mostró habilidad para las manualidades desde temprana edad. Su talento y dedicación comenzaron a perfilarse como una afición a la que cada vez dedicaba más horas. Y cuantas más eran, mayor satisfacción le reportaban. Una cartera de mano, un capacho... e inmediatamente se desató la curiosidad. Su primera clienta fue una amiga. «Me hizo un encargo para una boda y a partir de ahí la demanda se acrecentó», confiesa la gallega. La tarea suponía una actividad meramente ociosa, pero cuando la posibilidad del negocio comenzó a perfilarse en el horizonte no quiso cerrarle la puerta.

Y así nació una empresa

En Vigo la noticia corrió como la pólvora. La afición comenzó a crear tendencia y cada día más gente se rindió al ganchillo. Así fue como el negocio se abrió camino y Silvia, visionaria, no dejó escapar la oportunidad. «Me animó todo el mundo a que las vendiera, entonces decidí poner un nombre con su etiqueta», asegura. Desde entonces, un apodo que su madre le puso en la infancia, «Lamamádelhiloverde» y un logo que diseñó su hija Valeria sellan cada uno de sus productos y conforman la marca, ya registrada.

La ciudad olívica se rinde a su empresa y ahora la estampa la conforman carteras con madroños de infinitos colores, cosecha propia de esta emprendedora con vocación de artista. De momento su tierra es testigo privilegiada del ímpetu de su negocio, que poco a poco comienza a trascender los límites de la Comunidad. De Galicia al mundo. «Elige un trabajo que ames y no tendrás que trabajar un solo día de tu vida». Eso debió pensar Silvia, que haciendo suyo el proverbio de Confucio disfruta con el negocio del ganchillo.