Ivana Andrés posa para ABC en las instalaciones deportivas del Valencia
Ivana Andrés posa para ABC en las instalaciones deportivas del Valencia - MIKEL PONCE
DEPORTE FEMENINO

Ivana Andrés: Una central risueña y granítica

Ivana Andrés, defensa del Valencia y de la Selección española, progresa hacia la cita histórica del Mundial de Canadá

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Contrasta el gesto serio, riguroso y comprometido cuando se calza la botas con la conversación cercana y sonriente cuando reflexiona pausada sobre fútbol. Es su deporte. El que le apasiona practicar. Le emociona, le llena. Su praxis, el juego en sí mismo, lo es todo para ella. Ivana Andrés Sanz (Aielo de Malferit, Valencia, 13/7/1994) es la central de excelente conducción de balón, de granítica filosofía defensiva y de trabajo constante del Valencia Femenino que apunta su nombre en las convocatorias de la Selección española a pocos meses de que llegué la lista definitiva para la disputa del Mundial de Canadá. Cauta. Serena. Realista. Con el guión innegociable del trabajo prefiere no pensar en si se vestirá de corto en la cita mundialista, la primera ocasión en la que España participa en fútbol femenino: «Ojalá esté. Claro que tengo muchas ganas. Pero ya se verá».

Lo suyo con el fútbol comenzó con una imagen rotundamente habitual por las calles de cualquier lugar. La cosa es que como subraya la cita: «Son muchos los llamados y pocos los escogidos». «Cuando era pequeñita, iba paseando con mis padres y veía cualquier bote o cualquier cosa y no me lo pensaba un segundo para chutarlo», recuerda la jugadora de Aielo, quien explica que «mi padre es un apasionado del fútbol y siempre me lo inculcó. Empecé a jugar con cinco años con chicos hasta los once años».

En aquellos momentos, no había equipos de niñas en su misma localidad o próximas. Defiende en todo caso esa etapa en la que compitió con niños para su formación. En 2005, participó en un Campus del Valencia que significó que se le abriesen las puertas de la selección autonómica e ingresase en el Colegio Alemán. Situaciones todas que le llevaron a comenzar a plantearse que lo que era un juego se convirtiese en algo más, en un trabajar para llegar a la elite. Llegaba a la sección femenina del Valencia en la temporada 2009-2010.

Una de las enseñanzas que ya se echa en su mochila nace de «haber conocido y sufrido lo que es pelear por no descender cada año cuando estaba en el Colegio Alemán y luego llegar al Valencia y progresivamente convertirse en uno de los equipos que pelean arriba». Ivana destaca precisamente la apuesta de su club en los últimos años: «Hay un proyecto importante y se está viendo poco a poco. Las futbolistas valencianas se quieren quedar aquí, pero además jugadoras de fuera van conociendo lo que se hace y se quiere hacer y apuestan por el Valencia».

La liga española no tiene por el momento una estructura fuerte. Lejos está de ligas europeas como la alemana o la inglesa. «Se han dado pasos pequeñitos, pero a la vez grandes. Pero queda mucho trabajo. Se tiene que profesionalizar -en clave económica, pues las jugadoras compiten como auténticos profesionales-. Aquí hay que compaginarlo con estudios o trabajo. Todavía hay mucho que hacer en tener más apoyos en lo económico y de repercusión en los medios de comunicación para que se conozca más y, seguramente, para que atraiga a más público -mención a parte la de clubes como el Athletic o la Real Sociedad-», significa la central.

Educadora Social

Esta estudiante de Educación Social -el próximo año afronta su último curso- compagina su profesionalismo en el fútbol con las prácticas en centros donde las situaciones de los niños «hacen valorar mucho todos los detalles y lo que tenemos. Son experiencias duras, pero muy gratificantes». No obstante, Ivana, en el futuro, pues se encuentra «muy a gusto» en el Valencia, le gustaría probar una experiencia internacional en lugares como Alemania o Inglaterra: «No sé en qué momento, pero sí me gustaría vivir esa experiencia de jugar fuera de España para que nadie me lo cuente. Las compañeras de la Selección que se encuentran en esas situaciones explican esa sensación de jugar en campos llenos. Solo de pensarlo se me ponen los pelos de punta».

La primera situación podría vivirla si acude con España al Mundial de Canadá. La clasificación misma es histórica y sirve, además, para impulsar el fútbol femenino. «Estoy haciendo un buen trabajo, pero sin mis compañeras sería imposible. De todas formas, no depende solo de mí. Hasta que no me vea en la lista definitiva no me hago ilusiones», mantiene, al tiempo que asegura sobre España que «se puede hacer un gran papel en el Mundial. Se puede hacer algo muy grande y hay gente muy buena y competitiva para ello».