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Los Borja, no Borgia

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No veo necesidad alguna, más bien todo lo contrario, de seguir italianizando el apellido de los dos únicos papas españoles que, además, fueron valencianos. El apellido tanto de Calixto III como de Alejandro VI fue Borja y no Borgia, por más que venga repitiéndose con contumacia. Error compartido por los medios de comunicación, incluidos los valencianos; la clase política, también la de la Comunidad Valenciana y, ya puestos, por tutti quanti. Cada vez que se habla de nuestros pontífices - casi siempre para seguir alimentando la leyenda negra que Víctor Hugo en plan canalla se encargó de insuflar- se hace usando la grafía Borgia. Repito, un error que los valencianos deberíamos ser los primeros en evitar y, en su caso, corregir.

Lo digo a propósito de la falsa polémica que estos días se está pretendiendo crear, con Eliseu Climent como principal muñidor y los dirigentes de Compromís en plan palmero, tal como acaban de hacer Pañella y Morera. Ayer mismo pedían la comparecencia de la consellera de Educación y Cultura para que explique los motivos del traslado de los fondos archivísticos de la papas Borja al Arxiu Nacional de Catalunya, cuando a quien deberían preguntar ambos -por más que lo sepan sobradamente- no sería a otro que al propio Eliseu Climent, presidente de la Fundació Internacional d’Estudis Borgians, dado que él ha sido quien ha decidido el traslado.

Los otros palmeros, en este caso los mediáticos, que habían pretendido convertir en drama la presunta pérdida de esa documentación, se han encontrado sin argumentos. Porque los documentos de que disponía el Institut Internacional d’Estudis Borgians, fundado y presidido por Eliseu Climent, son copia digitalizada de los existentes en el Vaticano cuyo coste, por cierto, corrió a cargo de la Fundación Winterthur cuando estuvo presidida por Jaime de Marichalar. Un historiador valenciano especialista en los Borja como el sacerdote Miguel Navarro, ha desdramatizado la fuga de documentos: «Mejor si se hubiesen quedado en Valencia, pero no siendo así se pueden pedir al Vaticano otras copias, de modo que no puede hablarse de pérdida irreparable».

Eliseu Climent debería explicar si además del Consell, ofreció a otras instituciones, corporaciones o universidades valencianas la cesión del archivo y a cambio de qué. Y cuánto es lo que le ha costado al Arxiu Nacional de Catalunya hacerse con el legado de los Borja, si es que ha pagado algo.