Descaro en las 64 casillas
Irene Nicolás vive en la más absoluta concentración cada una de sus partidas - MIKEL PONCE
DEPORTE FEMENINO

Descaro en las 64 casillas

La WIM Irene Nicolás, a sus 16 años, referencia nacional de ajedrez, se destaca como una jugadora competitiva y creativa

Actualizado:

Descarada. Creativa. Competitiva. Valiente. Actúa con rotunda concentración y con gran atrevimiento frente al tablero. Una talentosa del ajedrez, ahora en etapa juvenil, pero que ya se ha ganado la calificación de WIM (Woman International Master), que crece partida tras partida y abandera el ránking nacional de su categoría y es referencia en el circuito europeo. Se lamenta cuando cae, que no es costumbre, pero se rehace con mayor intensidad para doblegar a cualquier rival. El desparpajo en el mundo de las 64 casillas, sin embargo, le cuesta mostrarlo en un cara a cara sin piezas. Ahí se acoraza en la timidez tras un rostro angelical. Irene Nicolás Zapata (San Javier, Murcia, 5/3/1997) progresa en el ajedrez y diseña su carrera en este deporte mental.

Irene, afincada en Alicante, se inició con nueve años. En su casa ya practicaba su hermano y fue él quien le alentó a asomarse al ajedrez. «Me insistía mucho en jugar porque quería alguien contra quien practicar. Al principio no quería porque no me llamaba mucho la atención, pero en cuanto me enseñó me enganché totalmente», recuerda la joven ajedrecista, quien tiene como referencia al genio noruego Magnus Carlsen.

Comenzó en un circuito escolar (IFA) como pupila de Luis María Campos. Los primeros pasos le llevaron a torneos municipales, provinciales y autonómicos junto con José Antonio Clement. En 2008, quedó segunda en el campeonato de la Comunidad, pero reconoce que le salió «horrible» en el nacional. Puesto 89 en su categoría. «Mi hermano mayor se reía bastante de mí. Me picaba mucho. Y me dije que quería jugar mejor», explica Irene. De la mano de Alexis Cabrera ganó el campeonato de España de 2009. Volvió a cambiar de preparador, ahora entrena con David Martínez.

«La verdad es que con todos los entrenadores mejoré bastante. Pero había un punto en el que me quedaba atascada. Cambiar de entrenador me funcionaba. Cada uno lo explica de una manera. Cada cual tiene distintos métodos de entrenamiento. Hay quien le dedica más a las aperturas, hay quien se centra más en los finales, a la táctica...», concreta Irene, al tiempo que reconoce que «a mí lo que me gusta más es la táctica». La ajedrecista se viene revelando en el mundo de las 64 casillas como una jugadora con descaro. «De pequeña menos, pero últimamente me he vuelto bastante ‘agresiva’. Soy muy competitiva», dice.

Irene Nicolás cuida el estudio y práctica disciplinas físicas como la natación o la bicicleta. También tiene tiempo para el pilates. Pero su deporte mental, el del arte de la concentración, lo prepara a conciencia con su entrenador y las vías son el portal Playchess, una página de Internet en la que Martínez y su pupila actúan sobre el mismo tablero, o comunicándose por Skype.

La potencia rusa

Valencia forma parte importante en la historia de este juego. Se reconoce como la cuna del ajedrez moderno. Irene destaca el nivel de los ajedrecistas españoles. Italia, Francia, Suiza, Turquía, Montenegro... Países en los que Irene ya ha competido. La potencia sin duda es Rusia. «Allí tienen muchas escuelas de ajedrez y si no estoy equivocada es una asignatura obligatoria en las escuelas. En India también con Anand hay cantidad y calidad de ajedrecistas», cuenta la joven murciana.

Irene, enamorada de esta práctica deportiva mental, con ganas de seguir creciendo, que cambió aquellas risas y piques de su hermano atrás, porque es ya una referencia, descubre algunos de sus secretos; manías muy propias de los ajedrecistas: es de blancas, tiene un colgante por amuleto y exige que las piezas estén perfectamente colocadas en el tablero de 64 casillas.