Ruth Olea, referencia femenina valenciana del tenis de mesa, posa para ABC
Ruth Olea, referencia femenina valenciana del tenis de mesa, posa para ABC - juan carlos soler
deporte femenino

De la velocidad y la destreza

Ruth Olea, referencia femenina valenciana de tenis de mesa, reflexiona sobre el deporte que más federados tiene en el mundo

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Inteligencia. Destreza. Velocidad. Disciplina. Competitividad. El jugador de tenis de mesa debe conjugar todo esto. Un deporte catalogado por la NASA como el más difícil de practicar a nivel profesional, al tiempo que advierte que es la segunda disciplina más sana de todas las que se practican. Y más aún, es el deporte que mayor número de federados tiene en todo el mundo. China es la superpotencia del ping pong. Allí un jugador de alto rendimiento alcanza una consideración similar a lo que Messi es para el fútbol. ¿Y en España? Hay figuras nacionales o nacionalizadas, olímpicos, mundialistas, pero la consideración está rotundamente alejada de China. Ejemplos son Yanfei Shen (séptima del ranking mundial), He Zhi Wen «Juanito», Carlos Machado, Sara Ramirez y Galia Dvorak.

Ruth Olea Muñoz (Temuco, Chile, 18/8/1993), que logró este mismo año la nacionalidad española -situación que después de mucho tiempo le ha liberado para poder jugar en todo tipo de torneos y optar a la Selección-, es la referencia femenina valenciana del tenis de mesa que, consciente de que difícilmente se podría vivir de este deporte, compite con perseverancia dando pasos firmes en el ranking, al tiempo que estudia Medicina en la Universidad Miguel Hernández. Advierte que quizás todavía es pronto para decidir la especialidad, aunque le atraen cirugía, traumatología u oncología. Ruth, incorporada al Proyecto de Tecnificación de Alicante en 2012, juega para el Alicante Tenis de Mesa -procedía del Centro de Tecnificación de Cheste (2006-2012)- y, con meridiana claridad, reflexiona sobre esta disciplina, a la que empezó a jugar con once años: «En una clase de Educación Física en la que dimos tenis de mesa el profesor me dijo que por las tardes en ese mismo gimnasio se entrenaba, entonces lo probé y me gustó mucho, por lo que ya me lo tomé mucho más en serio».

Ruth lamenta que el tenis de mesa «no es un deporte muy conocido a nivel profesional, y esto repercute en que no en todos los lugares existen los medios suficientes para promocionarlo, por lo que es difícil crear interés entre el público, ya que desconocen lo complicado y a la vez bonito que es» y advierte que «esta poca fama que tiene afecta también a las ayudas, subvenciones y patrocinios que se reciben, que suelen ser escasos».

En países asiáticos como China, Japón, Corea o Singapur, y europeos como Alemania, Rumanía, Francia o Rusia, es un deporte seguido, reconocido, y en el que los jugadores alcanzan la profesionalización. Allí sí es un deporte del que se puede vivir. Sin embargo, en España poco repercuten esas consideraciones de la NASA o el hecho de que sea la disciplina que más federados aglutina. «Aquí no se televisa. Con suerte encuentras partidos de liga o competiciones españolas por Internet, y apenas salen noticias. Es más, recuerdo estar viendo la final olímpica por televisión y que cortaran la transmisión a mitad, sin importar si alguien lo estaba siguiendo», significa la joven jugadora.

Ruth, que cuenta con esos ingredientes que precisa el tenis de mesa, indica que «para ser bueno en este deporte es necesario dedicarse en cuerpo y alma, por lo que para ser profesional tienes que dejar de lado muchas cosas. El problema es que en este país muy pocas personas pueden vivir de esto, por lo que no hay tantos profesionales como en otros países con más medios como Alemania».

Los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 supusieron un impulso, un punto de inflexión, para este deporte, pues Olea considera que «al tomar la categoría de disciplina olímpica logró una clasificación diferente burocráticamente hablando. Esto supuso un mayor despliegue de medios que ayudaron a su desarrollo. Incluso ganó en popularidad».

Valora respecto al papel de la mujer en el tenis de mesa nacional que todavía falta camino por recorrer, y apunta a la falta de inversión, de apoyos, de respaldo a una disciplina que en féminas ha acumulado en los últimos tiempos algunos resultados más que considerables como la clasificación de tres jugadoras para los Juegos Olímpicos de Londres o el séptimo puesto mundial de Yanfei. Pero para muestra de falta de apoyo, no habrá representación española en la próxima Universiada.