campo a través

Hervidero valencianista

Actualizado:

Viraje al pragmatismo. Los partidos valencianistas, antaño limitados a la lengua y a los valores autóctonos como principales referentes ideológicos y electorales, se están adaptando a las circunstancias. El ciudadano busca propuestas de economía y regeneración democrática. Y ellos tratan de ofrecérselas.

Carles Choví anda rediseñando Units per Valencia en una tarima centrista cubierta por las siglas CDV (Centristas Democráticos Valencianos). Focalizará su mensaje en la economía. Primero quiere comprobar entre un pequeño grupo de 'notables', como él mismo define, si tiene aceptación. Después ya intentará expandirse socialmente.

Benjamín Lafarga no ha esperado tanto con su 'transversal' Renovacio Politica. Recuperar la tradición agrícola e industrial valenciana constituye uno de sus ejes. Desde luego, marcado por el uso del valenciano ancestral. Difiere de Choví en que este último da libertad de empleo de unas normas u otras a sus militantes.

En cambio, Lafarga coincide con Accio Nacionalista Valenciana, partido que trata de resurgir de sus cenizas y recuperar el vigor de aquellos años en que ejercían de juventudes de Unión Valenciana, en los tiempos de José María Chiquillo. De momento han comenzado con la presentación del libro KLAM2, con 12 relatos de autores como Boro Vendrell, Frederic García, Joan Benet o Jaume Hurtado. Todos, claro está, redactados ciñéndose a las Normas de El Puig.

En la misma órbita se mueve la Unio de Raúl Cerdá, en contacto permanente con Renovacio. Incluso el Centro Democrático Liberal (CDL), la miscelánea de políticos que dirige el ex socialista José Enrique Aguar, participa en esas conversaciones y en protestas comunes con los citados Cerdá y Lafarga.

Mientras, Joan Culla, Agustín Zacarés y otros adláteres continúan asentando las bases ideológicas de Convención Valencianista 2012. Tras un año de germinación prometen lanzar en breve su propuesta social. Todo un batiburrillo de valencianismo que hierve. Y no olvidemos que Unión Valenciana continúa existiendo, aunque inerte y con la marca bloqueada por José Manuel Miralles. Y que Juan García Sentandreu se mantiene ojo avizor.