El 29-M, los incidentes «más graves» desde la II República
Contenedores quemados en el centro de Barcelona durante la huelga de 29-M - efe

El 29-M, los incidentes «más graves» desde la II República

Un estudio de Interior señala la gravedad de los disturbios de la última huelga general

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Los Mossos d’Esquadra han empleado en once ocasiones pelotas de goma para dispersar manifestaciones y en una de las ocasiones, durante la huelga general del pasado 29-M, fue necesario dado que fueron "los disturbios más graves que se han producido en Barcelona desde la Segunda República", según especifica un informe del Departamento de Interior.

El estudio, que Interior ha remitido a la comisión del Parlament que aborda el uso de balas de goma, concreta que desde 2002 los Mossos d’Esquadra han empleado en once ocasiones pelotas de goma en incidentes: diez de ellas en Barcelona y una en Lloret de Mar (Girona), por disturbios entre turistas y agentes de la policía catalana.

Sin embargo, el estudio no incluye entre los días en los que se usaron las pelotas de goma la huelga general del 14-N, en donde la manifestante Esther Quintana perdió un ojo. Interior siempre ha mantenido que ese día no autorizó el uso de ese material disuasorio.

Según el documento, entre 2002 y 2005 no hubo que recurrir a las balas de goma, en 2006 se usaron dos veces, durante una celebración futbolística y un «botellón», en 2008 se volvieron a utilizar con ocasión de una fiesta deportiva en la plaza Cataluña y en otras tres en 2009, por motivos similares.

En 2010, los Mossos dispararon pelotas de goma en dos celebraciones futbolísticas, en 2011 en una ocasión con motivo del desalojo de la acampada de «indignados» en la plaza Cataluña y, finalmente, en 2012 por la huelga general del 29M.

El Departamento de Interior concreta también en su informe que constan cinco reclamaciones patrimoniales a la consellería por daños causados por pelotas de goma, de las que dos se han zanjado con sentencias, una está pendiente de resolución y otras dos se han satisfecho a través de la vía administrativa.

El informe resume los protocolos de Interior sobre el uso de balas de goma, que establece que deben dispararse a un mínimo de 50 metros, aunque en casos de «agresiones graves contra los policías o peligro para la vida o integridad física de las personas» se podrán lanzar desde menor distancia y directamente a los alborotadores, «pero incidiendo contra la parte inferior del cuerpo (muslos y piernas)».