El consejero de Fomento y el director de la Agencia de Protección Civil, en el centro del 112
El consejero de Fomento y el director de la Agencia de Protección Civil, en el centro del 112 - ical
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La Junta no ha cobrado tasa de rescate, pero pide más responsabilidad

En vigor desde 2012, Quiñones apela a la «autoprotección», ya que un salvamento puede «costar vidas»

i. jimeno
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La niebla que baja de repente, una gran nevada avisada, un cambio en el itinerario que despista para regresar en un monte en el que todos los árboles parecen iguales, calzado y atuendo inapropiados para la actividad, rutas en solitario por lugares poco transitados y de difícil acceso... Son circunstancias que pueden amargar un día en la montaña. En muchas ocasiones, se hace necesaria la llamada al Servicio de Emergencias 112 para que acuda al rescate. Personas en auxilio de otras personas que no dudan en hacerlo, pero que en ello también se juegan la vida. Por eso, el consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, incidió ayer en apelar a la «responsabilidad» a la hora de salir a disfrutar de un entorno por el que la afición va en aumento. «Al final cuesta vidas humanas», alertó el máximo responsable del 112 en Castilla y León.

Con efecto disuasorio de esos comportamientos, en 2012 la Junta puso en marcha la tasa de protección ciudadana, que prevé el cobro del coste del rescate en caso de imprudencia y «negligencia notoria e inexcusable». Sin embargo, desde entonces, en estos más de tres años y medio en vigor, no se ha aplicado. «Tiene que arbitrarse con mucha prudencia», ya que el 112 es un «servicio público y gratuito» y el cobro -que también funciona en Asturias, Comunidad Valenciana, Cantabria o País Vasco- no puede suponer un freno a la llamada de auxilio. Por eso sólo es para «casos muy excepcionales», subrayó Suárez-Quiñones, quien pidió «responsabilidad» a las personas e implicarse en su propia «autoprotección».

«Invierno complicado»

En el primer semestre de este año, el 112 recibió 111 llamadas para rescate en montaña por diversas circunstancias. Es uno de los datos del balance de actividad entre enero y junio de un servicio que gestionó 138.430 incidentes. Con una media de 765 al día, suponen un incremento del 16,4 por ciento respecto al mismo periodo de 2014. Aunque las llamadas han bajado sensiblemente, hasta las 611.925 (3.361 al día), el «complicado y difícil» invierno, con grandes nevadas, inundaciones, hasta 42 pueblos incomunicados sobre todo al norte de León, Palencia y Burgos..., está detrás de ese mayor volumen de incidentes. Se realizaron hasta 1.047 llamadas de máquinas quitanieves y 362 avisos por vehículos atrapados en el blanco elemento, cuando un año atrás la estadística se paró en 323 y 165 respectivamente. Otra prueba del crudo invierno, las 123 llamadas por intoxicación por monóxido de carbono cuando en 2014 fueron 42.

Aún así, son los incidentes sanitarios, bien sean domésticos (37.702) o en lugar público (17.711), los que suponen más llamadas de petición de ayuda a un servicio disponible todos los días y a todas las horas. Les siguen los accidentes viales sin heridos (6.407), los que tuvieron heridos (2.258) y las agresiones (1.406). Peleas, incendios, escapes de gas, corte de suministro de agua o luz, explosiones o movimientos sísmicos son otros de los motivos que hicieron descolgar el teléfono y llamar en petición de ayuda.

El consejero resaltó el «trabajo ingente» y «muy especializado» para circunstancias en muchos casos delicadas de quienes forman parte del 112, en coordinación con otras administraciones, fuerzas de seguridad, Protección Civil, UME, etc. «No venimos a lucir los datos, sino a reconocer el trabajo por su servicio permanente, entregado, accesible -atienden en castellano, portugués, inglés, francés y alemán-, bien coordinado, que permite atender las llamadas con rapidez -en una media de 5,6 segundos contestan- y eficacia». La satisfacción con el tiempo del respuesta del 96,74% de los usuarios y del 98,2% con el trato del operador, «nos motivan y animan» para llegar al cien por cien, apuntó Suárez-Quiñones.