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Un ajuste de cuentas deja dos muertos en un club de alterne de Medina del Campo

Tres testigos son la calve para esclarecer el asesinato a sangre fría del dueño y una camarera del local

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Cuatro balas resquebrajaron la tranquilidad de la pasada noche de domingo en una zona prácticamente despoblada, cercana a la A-6 y a escasos kilómetros de Medina del Campo.La música a todo volumen del interior de el club de alterne «Las Vegas» ubicado allí apenas permitía discernir el ruido, pero una de sus empleadas lo oyó alto y claro: unos disparos resonaron en su interior. «No lo pensé y salí corriendo». «No sé nada de lo qué pasó. Salté por la ventana», reconocía ayer en sede policial. Tal vez eso salvó su vida. Lo que había ocurrido es que dos personas habían entrado y, sin mediar palabra, matado con un arma de fuego al dueño del local y a una camarera. Unas muertes que la investigación atribuye a un ajuste de cuentas. Desde luego, «se descarta el robo» y se estudian las causas exactas por las que acabaron con la vida de las dos víctimas y si ambos eran el blanco o sólo el propietario, que tenía antecedentes y había estado vinculado a asuntos de drogas y trata de blancas, y ella una más que desafortunada testigo presencial.

Tres minutos tardó la policía en personarse en el lugar de los hechos después de que un viandante que se encontraba por la zona alertara de unos disparos dentro del club de alterne, de apenas 80 metros cuadrados y una estructura que a primera vista parece una caseta. Al llegar, el reguero de sangre vislumbraba la tragedia cerca de la entrada y guiaba a los cadáveres. Las víctimas ya habían fallecido. Se trataba de M.E.G, el propietario, de 43 años y procedente de Arévalo (Ávila), y L.M.G, de nacionalidad rumana y con sólo 25 años. Sin rastro ya de quienes empuñaron el arma, que presuntamente huyeron con mucha facilidad por la A-6, en el interior y el entorno tres mujeres eran «testigos» de los hechos, pero apenas podían enlazar dos frases al estar en estado de shock y con un bajo nivel de español, informaron fuentes policiales.

Las tres mujeres, empleadas también de nacionalidad rumana, fueron trasladadas a un hotel ubicado enfrente, explicaron a Efe trabajadores del establecimiento, al que algunas acudían a menudo a tomar café o comprar tabaco. El fin era alejarles de ese lugar que había sido su pesadilla en la última media hora y conseguir que se tranquilizaran. Se encontraban «bloqueadas y asustadas», no «podían ni hablar», confirmaron desde la investigación. Y es que el terror que vivieron al oír los disparos las paralizó. Algunas saltaron rápidamente por la ventana y huyeron sin ni quiera calzado.

La Policía trata de dilucidar los hechos a través de los testimonios de estas tres mujeres. Entre la ansiedad que les impedía articular palabra y su impulso de huir del local, pocos datos han trascendido de su declaración sobre lo ocurrido. Se sabe que fueron dos las personas que entraron en el club de alterne y a cara descubierta. Que no se medió palabra. Frío y calculado, el crimen «no fue arbitrario, iban buscando algo concreto » y los disparos «no fueron indiscriminados», reconoció ayer el subdelegado del Gobierno en Valladolid, José Antonio Martínez Bermejo. Incluso se investiga si fue ejecutado por «profesionales». Al cierre de esta edición, no se había producido ninguna detención por los hechos.

Rastreo

Tras la toma de declaraciones de los testigos de lo ocurrido, prosiguieron ayer las investigaciones, bajo secreto de sumario fijado por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Medina del Campo. Con los primeros rayos del sol, el suceso se había registrado a las 21.00 del domingo y el levantamiento de los cadáveres no se produjo hasta entrada la madrugada, la Policía Judicial intensificó su labor sobre el terreno, buscando posibles pistas y rastreando los alrededores por si los presuntos asesinos se hubieran desecho del arma en su huida.

Con este crimen, la tragedia manchada de sangre vuelve al municipio vallisoletano que hace tan sólo medio año lloró la muerte a manos de su ex pareja de una joven. Con sólo 32 años, falleció sobre el asfalto de una calle de Medina del Campo después de recibir un disparo en la sien que acabó con su vida.