«No pretendemos ser una familia, no es nuestra función, pero sí el apoyo que tienen»
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«No pretendemos ser una familia, no es nuestra función, pero sí el apoyo que tienen»

Alfonso de nicolás_Educador social

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Legalmente, un menor deja de serlo en un instante. Se acuesta un día siendo menor y se levanta cumpliendo los 18 años y alcanzando la mayoría de edad, pero eso no quiere decir que esté mentalizado y que, por supuesto, esté preparado para la vida independiente. Así lo entienden sus educadores. «Es normal que cuando llega esta etapa, sea a los 18 en los hogares o más adelante en los servicios de transición, haya un momento de crisis, que cada uno de los chicos expresa de una manera, pero en el fondo se trata de ese miedo a dejar el nido», apunta Alfonso de Nicolás, quien a pesar de ello insiste: «Nosotros no pretendemos ser una familia, no es nuestra función, pero sí el apoyo que tienen».

Para Michael, la atención que ha recibido de la Fundación Adsis ha ido mucho más allá: «Nos cuidan como si fuéramos sus propios hijos. Cuando veo su dedicación, pienso que ni mi padre ni mi madre lo hubieran hecho». Aurora Corona insiste en la idea de Alfonso: «Está claro que el educador no son sus progenitores, pero tampoco son amigos. Hay que devolverles la confianza que han depositado en tí. Ello, a priori, predispone a que el joven crea en tí. No es lo normal que han vivido, así que si existen personas que apuestan por ellas, les da la suficiente confianza para desenvolverse.

Y es que gran parte del objetivo de la prolongación del acogimiento es que los chicos crean en ellos mismos y en sus posibilidades para salir adelante. «Te hacen espabilar bastante. Mi experiencia fue mi positiva», reitera la joven Rosi.