Los «500 desaparecidos» de Torre del Bierzo
Uno de los Correo Madrid-La Coruña como el que chocó en Torre del Bierzo - abc
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Los «500 desaparecidos» de Torre del Bierzo

Ocultado por el Franquismo en 1944, nadie supo jamás cuántos muertos hubo en el peor accidente de tren de la historia de España: algunas fuentes los cifran en medio millar, estudios recienten en 250 y las cifras oficiales en 78

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«Como consecuencia del choque se incendiaron dentro del túnel los seis primeros vagones. Hasta el momento han sido extraídos 26 cadáveres de las unidades que quedaron más cerca de la boca del túnel, y se supone que dentro del mismo se encontrarán aún más», contaba ABC el 4 de enero de 1944, un día después de que se produjera, en Torre del Bierzo, el peor accidente de tren de la historia de España. No fue aquel ni mucho menos el número real de muertos que se produjeron en esta tragedia, cuya cifra final jamás llegó a establecerse con certeza por la férrea censura impuesta por el Franquismo, que minimizó las cifras para no dar muestras de debilidad, para no producir el menor impacto en la sociedad ni para despertar las críticas hacia el nuevo régimen.

Los periódicos de la posguerra, que no volvieron a publicar nada después de aquellas primeras informaciones, redujeron el número de muertos a unos 50, mientras que los datos oficiales publicados por Renfe elevaron después la cifra hasta los 78. El juzgado de Ponferrada contó 58 cadáveres, mientras que en la sentencia del juicio al maquinista se establecieron 83 muertos y 64 heridos. El personal ferroviario y los propios habitantes de Torre del Bierzo, que participaron en el rescate, hablaban de al menos 350 las personas que perdieron la vida en el funesto túnel número 20 de la línea Madrid-La Coruña. En 1999, en el 55 aniversario de la tragedia, el secretario provincial del sindicato ferroviario de UGT, José Manuel Vidal, aseguraba a EFE que existían datos suficientes «para pensar que se produjeron entre 500 y 800 muertes». Un número que también aparece, entre interrogantes, en el Libro Guinness de los Récords, encuadrado entre las mayores tragedias ferroviarias de la historia universal. Según los estudios más recientes, murieron entre 200 y 250 personas.

Este baile de cifras consiguió sepultar el siniestro durante décadas, hasta que en los últimos años, gracias al testimonio de algunos supervivientes y a la documentación recogida de manera fragmentaria, y a pesar de que algunos de los archivos de RENFE referentes al caso desaparecieran hace años, se ha podido reconstruir el suceso. Era «vox populi» salieron del túnel muchos más cadáveres de los que oficialmente se declararon en enero del 44.

Al igual que el Alvia que descarriló el pasado 24 de julio en Santiago de Compostela provocando la muerte de 79 pasajeros, el Correo-expreso 421 hacía la ruta Madrid-Galicia. El 3 de enero de 1.944, a su paso por Brañuelas, uno de los maquinistas decidió desenganchar una de las dos locomotoras con las que el tren iba remolcado por presentar problemas con los frenos. Era la locomotora 240-2423, conocida como «la Renfe», que había sido añadida para mejorar la tracción. Aquella fue la primera de las decisiones que intervinieron en el fatal accidente que se produciría una hora después.

El viaje se reanudó solo con la locomotora principal, la número 4532, que correspondía a la antigua compañía del Norte. Al enfilar la pronunciada bajada que hay después de Brañuelas, el tren ganó pronto mucha velocidad. Para cuando el maquinista se percató de que tenía que comenzar a parar la máquina para efectuar la parada reglamentaria en Albares, se dio cuenta de que no podía. Era demasiado tarde.

El Correo pasó a toda velocidad por Albares ante el estupor del jefe de la estación, que corrió a telefonear al jefe de Torre del Bierzo. Éste salió de su despacho haciendo gestos con las manos y gritando a los operarios que pusiesen traviesas en la vía con la intención de detenerlo, pero el tren continuó desbocado en su descenso hacia la tragedia.