El monumento a Franco, en Las Raíces (Tenerife)
El monumento a Franco, en Las Raíces (Tenerife) - José Mesa Acosta

Tenerife reactiva la demolición del monumento a Franco en Las Raíces

En ese lugar se celebró la reunión del 17 de junio de 1936 a la que se atribuye la semilla del levantamiento militar en las Islas

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El monumento a Francisco Franco de Las Raíces, en Tenerife, será demolido por orden del Cabildo Insular, que da cumplimiento así a un acuerdo por unanimidad de su pleno de noviembre de 2008, en aplicación de la Ley de Memoria Histórica.

En ese lugar, ubicado en el monte de La Esperanza y camino del Teide, se reunió Franco, por entonces Comandante General de Canarias, con un grupo de oficiales y jefes de las guarniciones de las Islas el 17 de junio de 1936, en un almuerzo que algunas fuentes —incluida la propia propaganda franquista— señalan como preparatorio del alzamiento contra la Segunda República del mes siguiente, pero al que otras no ven más significado que el de una reunión de camaradería.

Como resultado de aquella reunión queda una célebre fotografía y el monumento en cuestión, construido ya durante la dictadura, en 1956, al cumplirse 20 años de «la promesa de adhesión y lealtad de la guarnición de Tenerife a la primera autoridad militar del Archipiélago», según se dijo en la inauguración.

A lo largo de los años ha sufrido constantes actos vandálicos, como pintadas contra el franquismo, contra los «godos» (forma despectiva de referirse a los peninsulares), apologías del comunismo o mensajes independentistas canarios, además de destrozos del obelisco en sí.

Los restos del monumento serán tratados como residuos, según el consejero insular de Medio Ambiente, José Antonio Valbuena (PSOE), que espera ejecutar en dos meses la obra y se disculpó por el tiempo transcurrido —siete años— desde que se aprobase la demolición, con tres responsables del área diferentes, sin que ninguno ejecutase la orden del pleno del Cabildo.

En Santa Cruz, la capital tinerfeña, existe otro monumento a Franco, inaugurado en 1966, que ha cambiado de denominación con el tiempo (llegó a recibir el nombre de «Monumento al Ángel Caído») y que ha sido objeto de restauraciones, aunque ahora se encuentra sin mantenimiento y sin agua para su fuente.