desde mi escaño

Un Parlamento fragmentado

A Fernando Clavijo no le gusta nada que su antecesor le marque con una X el camino a seguir

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¿Cuál será el futuro postelectoral de Canarias? Pues no está nada claro a día de hoy, y mucho menos desde que se conoce el sondeo del CIS que deja un Parlamento regional bastante fragmentado y donde habrá que hacer un hueco a Podemos y Ciudadanos. Mayoría absoluta no va a haber.

Si no las hubo en los mejores tiempos de Manuel Hermoso, Juan Fernando López Aguilar o José Manuel Soria, ahora que no esperen que haya un partido que saque una diferencia brutal, aunque es cierto que las islas pequeñas, territorio más que apetecible por los partidos por eso de que son menos votos para cada escaño, acaban decidiendo quién es el ganador.

Todas las encuestas apuntan a un triunfo en sillones en la Cámara autonómica de Coalición Canaria, pero paradójicamente la fuerza más votada sería el PP. ¿Por qué sucede un hecho tan contradictorio? Sencillo. Porque en las dos grandes islas, Tenerife y Gran Canaria, se juegan 30 escaños, 15 por barba, pero cada acta de diputado sale por un ojo de la cara electoral, mientras que en La Gomera o El Hierro, por poner dos ejemplos, el puesto de parlamentario apenas supone un puñado de papeletas.

Es injusto, qué duda cabe, pero son las normas con las que se viene jugando legislatura tras legislatura y nadie está por la labor de cambiarla (sobre todo para quien gana los comicios gracias a esa norma). Otra cosa es que de una vez por todas los partidos se pongan de acuerdo para arreglar este cachondeo. No es lógico que la suerte de tres escaños dependa de 20.000 habitantes y 15, en cambio, dependa de 1.000.000 de posibles votantes.

Lo que sí llama la atención es que quien va a dejar el puesto de presidente del Gobierno canario, Paulino Rivero, quiere apadrinar el nuevo Ejecutivo y ya ha dicho que el pacto a reeditar ha de ser con el PSOE. Bueno, vamos a ver qué sucede porque, en primer lugar, a Fernando Clavijo no le gusta nada que su antecesor le marque con una X el camino a seguir y, en segundo lugar, no está nada claro que las urnas deparen que la unión de dos fuerzas dé para gobernar el Archipiélago.

Insisto que la entrada de los partidos de Pablo Iglesias y Albert Rivera va a atomizar en exceso el hemiciclo de la calle Temblado Power y quizá habría que dirigir la mirada hacia lo que pasa en Andalucía. Allí, al menos en el momento en el que se escribe este artículo, Susana Díaz lo tiene clarinete para ser presidenta, así que en Canarias, como la suma CC+PP o CC+PSOE no llegue a los 31 diputados, vamos a echarnos unas risas y espérate que no tengamos el mismo folclore que en la sede parlamentaria andaluza.